Catalogada como monumento natural, la Ruta del Alba en el concejo de Sobrescobio, y en el corazón del Parque Natural de Redes, es una de las rutas de senderismo más famosas, bellas y accesibles de Asturias.
En este artículo te introduzco en la magia de este lugar, que cuenta con un entorno de vegetación privilegiado a lo largo del cauce del Río Alba.
Cuando lo hayas leído, desearás conocerla.

No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Indice del Artículo
Localización y acceso a la Ruta del Alba
Se localiza el inicio de esta ruta en el pueblo de Soto de Agues, en el concejo de Sobrescobio, a caballo entre la zona central de Asturias y el Oriente, en pleno Parque Natural de Redes.
A Soto de Agues se accede desde Oviedo siguiendo la A-64 dirección Santander, cogemos el desvío en dirección Langreo por la AS-117 hasta pasar Pola de Laviana y Rioseco que es la capital de Sobrescobio.
Una vez pasado Rioseco se coge la carretera SC-2 que lleva a Soto de Agues que es el pueblo en donde empieza la Ruta del Alba.
Desde Gijón el acceso más rápido se realiza por la autovía minera o AS-I cogiendo la salida en dirección Langreo a la carretera AS-117 hasta pasar Pola de Laviana y Rioseco y desde allí a Soto de Agues por la carretera SC-2.
En el pueblo de Soto de Agues hay un aparcamiento para vehículos con un buen número de plazas.
Dependiendo de la época y la afluencia de público puede quedar pequeño, por lo que conviene madrugar.
Una vez aparcado, atraviesas en dirección sur el pueblo y comienza la ruta, habiendo una estupenda señalización.
El pueblo es pequeño y rústico y destacan sus pequeñas plazas circulares empedradas.
En una de ellas hay dibujado un magnífico Cuélebre o ser mitológico asturiano que simboliza a la abundante culebra común asturiana.
Hay que destacar sus hórreos (construcción típica asturiana que sirve como almacén para las cosechas) y que se encuentran aquí en muy buen estado de conservación.

Soto de Agues se caracteriza también por sus casas rústicas y antiguas en ruinas que se pueden observar al atravesar el pueblo de camino al comienzo de la ruta y que sirven de almacén para la hierba seca.


No resulta extraño encontrar en las entradas de las casas originales muñecos típicos de la zona, hechos con troncos de madera y plumas, que simulan animales (por ejemplo lechuzas) y que se pueden adquirir, en el mejor de los casos, previo oferta y regateo.
También se pueden comprar utensilios como bastones o incluso madreñas asturianas dada la abundancia de madera en este entorno.

Un poco de historia de la Ruta del Alba
La ruta discurre siguiendo el río Alba, también llamado río Llaímo porque coge el nombre del monte que lo alimenta de agua, y fue en origen una pista para la ganadería y el pastoreo.

Los ganaderos y pastores llevaban su ganado, principalmente vacuno, ovino y caprino, a pastar a las vegas de montaña por esta pista y también se accedía a través de ella al valle del río Aller, valle vecino al del río Alba.


Posteriormente también se le dio un uso minero, ya que hubo una mina de hierro cercana (mina Carmen) situada en las laderas del Pico Llaima.
Desde ella se bajaba el hierro hasta un edificio, hoy en ruinas y tomado por la vegetación, que era el cargadero de mineral del Campurru.
Ese mineral se hacía seguir a Soto de Agues y desde allí a Rioseco en donde se cargaba en Ferrocarril hacia los mercados de venta.
También a la salida de Soto de Agues, al comienzo de la ruta, existe desde hace unos 50 años, una piscifactoría.
La misma, se dedica aun hoy, a la cría de alevines de trucha arco iris, y ello debido a la excelente calidad de las aguas de este río Alba.
Mejor época para realizar la ruta y consejos
Primavera
Si algo caracteriza a la Ruta del Alba es el agua, omnipresente durante casi todo el recorrido, y por ello, en mi opinión, la mejor época del año para disfrutarla es en primavera, coincidiendo con el deshielo.

Cae agua por todos lados, arroyos, cascadas, hilos de agua, brumas, filtración entre las rocas, lluvias, granizo y sobre todo el deshielo de los picos cercanos, por lo que las aguas del río son abundantes.

Aun cuando el agua del río, o de los arroyos que confluyen en él, es de muy buena calidad, no es aconsejable beber agua directamente de ellos.

No menosprecio el resto del año pero insisto que en primavera todo se pone de nuestro lado, el agua abundante, el verde intenso de la vegetación y la temperatura ni demasiado fría ni calor en exceso.

El bosque rebosa vida en forma de vegetación y animales, ya sean aves, mamíferos, peces o insectos que nacen en la primavera y no resulta extraño observarlos a poco que estemos atentos.
No es habitual pero se puede observar alguna nutria en el río, también hay abundancia de trucha autóctona e incluso cangrejos de río.

En lo que respecta a las aves, desde Aguiluchos y algún buitre que vuelan a mucha altura hasta mirlo acuático y martín pescador.

Hay además garzas, garcetas, arrendajos, oropéndolas y otras muchas aves más comunes como cuervos y urracas por citar alguna.
Pero, sin duda, esta es la tierra del oso pardo asturiano y del lobo, especies que en la práctica, aun cuando están, resulta del todo imposible verlas.
Además es posible encontrarse con algún jabalí, corzo o venado además de otros mamíferos menores como el zorro, la jineta, el armiño o el gato montés.
Conviene recordar siempre que son animales salvajes y peligrosos, aun cuando su reacción habitual suele ser huir del ser humano.
Caso aparte y a tener muy en cuenta, cuando están con sus crías, no conviene acercarse a ellos ya que podrían atacarnos.
Respecto a la vegetación, hay abundancia de árboles caducifolios como el Haya, el Roble, el Castaño, y el abedul árboles típicos de los bosques asturianos.
En esta zona, el predominante de estos cuatro, es el Haya.

Otros árboles que se pueden ver aquí son Tilos (del cual obtenemos la tila) y Tejos o en asturiano Texu, que es un árbol sagrado de la cultura celta y cuya corteza tiene propiedades alucinógenas.
Se pueden encontrar también, sobre todo a la vera del río, avellanos, laureles, fresnos, espinos, nogales y sauces, y otros árboles y arbustos menores.
Además existen multitud de matorrales y matojos como el Tojo o Toxu en asturiano, y musgos, líquenes y helechos en abundancia.


Verano
En verano, favorecido por el buen tiempo, hay quizás demasiada afluencia de público a realizar la ruta.
El verde de la vegetación ya no es tan intenso, incluso a veces se alcanzan temperaturas altas y molestas para la caminata.

No resulta extraño encontrarse en esta época con alguna culebra o incluso con alguna víbora.
La primera es totalmente inofensiva y muy abundante, la segunda aunque menos habitual, es peligrosa por su veneno .
Suelen verse en el camino calentándose al sol de la mañana y por lo general huyen de nosotros en cuanto nos sienten.
Huelga decir que no intentes cogerlas o tocarlas por el peligro que eso conlleva.
También pueden verse sapos y ranas, lagartos y lagartijas e incluso alguna salamandra.
El final del verano es la época por excelencia para la reproducción de los venados y corzos que habitan la zona.
No es extraño escuchar «la berrea», sonido que emite el macho para marcar su territorio y retar a otros machos a la pelea previa al apareamiento.
Otoño
En otoño, la vegetación toma esas tonalidades marrones, ocre, rojizas y amarillentas tan características de los bosques caducifolios del norte de España, previas a la caída de la hoja.
Es una época excelente para la fotografía en la ruta por su colorido, las temperaturas vuelven a ser adecuadas aunque ya no hay tanta afluencia de agua y la vegetación comienza a menguar.
Junto con el final del verano el otoño es la época de las bayas en forma de moras y bayas salvajes que recomiendo no comer y que visten de colores los matorrales.

Lo mismo ocurre con las setas que, aunque se pueden encontrar durante todo el año, en otoño hay multitud de especies, y muy venenosas muchas de ellas.

Hay que hacer mención también en esta época otoñal, al ave estrella de Asturias, el Urogallo, que al atardecer y en los lugares de celo, emite su famoso canto de llamada a la hembra.
Invierno
En invierno el manto de vegetación ya es mínimo, las hojas han caído al suelo y pasan a formar parte de la capa de nutrientes del medio.
Solo se mantienen verdes algunos arbustos y matojos, hace presencia la nieve y toda la vida se paraliza por un tiempo hasta que llega nuevamente la primavera.
Durante el invierno es más visible el acebo, que en Asturias llamamos «Carrasco ó Xardón», con sus características bayas rojas.
Estas, junto con la nieve, le da un toque navideño al bosque.

Así que, ya sabiendo como es la ruta en cada una de las estaciones del año, solo queda que escojas tu momento para realizarla.
Recorriendo la Ruta del Alba
Como ya hemos dicho, la ruta comienza partiendo de Soto de Agues a través de una pista más o menos asfaltada hasta los últimos 3 km.
Es un recorrido de unos 7 km. de ida y, al ser lineal, otro tanto de vuelta, aunque se pueden hacer salidas de la misma y visitar otros emplazamientos aumentando así la distancia.

Hasta casi el final, la ruta es llana o con muy poco desnivel y solo en los últimos 2 km. comienza el ascenso de verdad, por lo que está catalogada como ruta fácil de realizar incluso para carritos de niños y sillas de ruedas, aunque esos 2 últimos km. no son accesibles para estos colectivos.
El desnivel de la ruta es de unos 375 m. casi todo en los últimos 3 km.
El tiempo estimado de ida es de unas 2,5 horas, el de vuelta ya depende de ti, y de las paradas que hagas.
Generalmente los visitantes llevan bocadillos, fiambreras y bebidas refrigeradas y agua, ya que hay zonas habilitadas con mesas de madera para comer.
La parte más fácil
Saliendo de Soto y a partir del lavadero, comienza la ruta, siempre siguiendo el río, y ya vemos prados delimitados con murias (muros de piedras sin argamasa) en los que pasta el ganado vacuno.


Al rato nos encontramos con la piscifactoría en la que se cría alevín de trucha para su posterior engorde y venta.
Transcurridos unos minutos, llegamos al Campurru que como ya dije es una construcción en ruinas e invadida por la maleza que en su día fue un cargadero de mineral de hierro procedente de la cercana mina Carmen.

Como ya mencioné la ruta se encuentra perfectamente señalizada y si no te sales de ella es prácticamente imposible perderse.

En esta zona nos encontramos con una lápida, suponemos de un lugareño al que sus hermanos se la dedicaron allá por el año 1878

Comienza lo difícil
Transcurrido algo más de una hora desde el inicio llegamos al área recreativa de La Vega y a partir de aquí el camino ya es de tierra y comienza la garganta o desfiladero del río.

Mencionar que todas estas montañas son, como toda la cordillera Cantábrica, de roca caliza.

El paisaje se convierte en senda de monte con continuos arroyos, cascadas e hilos de agua que se vierten al río, siendo excelentes lugares para fotografiar.

La marcha se ralentiza por la subida que ya se hace visible y el camino que está lleno de piedras.
Incluso está inundado por algunos lugares, por los que el agua fluye hasta el río así que conviene pisar con cuidado para no resbalar.

Hay accesos al río en infinidad de lugares, aunque no recomiendo mojar los pies como suele hacer los visitantes, ya que se reblandecen y puede dar lugar a ampollas o heridas por el roce, que te estropeen el día.

Transcurridas ya unas 2,5 horas desde el inicio y tras un último repecho que pasa al lado de unas preciosas cascadas, llegamos a un monte de praderías.

En él, hay unas mesas y una construcción, que hace de bar en ciertas épocas del año generalmente en verano, y que fue refugio de pastoreo.

Hemos llegado al final de la Ruta del Alba y se dice que en este lugar llamado Cruz de los Ríos, confluyen 3 concejos asturianos, Sobrescobio, Aller y Caso.
Por lo general, los visitantes suelen comer aquí sus bocadillos y descansar un rato, antes de iniciar el camino de vuelta.

Ahora que has llegado al final y conoces el camino puedes escoger los lugares que más te gusten para, a la vuelta, hacer las mejores fotografías o grabar tus mejores videos.
Al llegar de vuelta a Soto de Agues y ya dentro del pueblo tienes unos cuantos bares.
En cualquiera de ellos puedes tomar un refrigerio, un vermú o incluso comer, dependiendo de la hora en que hayas hecho la ruta.
En toda esta zona hay una excelente cocina tradicional basada en productos de la zona como pueden ser truchas fritas con jamón, cordero y cabrito guisado o incluso fabada y pote asturiano por mencionar algunos.
Espero que este artículo te haya servido de orientación y te anime a realizar esta preciosa ruta en cuanto puedas.
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Para la elaboración de este artículo he utilizado material propio e información procedente de varias fuentes que a continuación enlazo
Ruta del Alba – asturnatura.com
Ruta del Alba – turismoasturias.com
Datos de interés sobre la Ruta del Alba – siguiendolasenda.es
Ruta del Alba – viajesyrutas.es
Todas las imágenes de este artículo son propias