El museo del pueblo de Asturias, que nació como réplica de un pueblo de aldea asturiano, se ha convertido en todo un referente en lo que a etnografía asturiana se refiere.
En la actualidad ocupa unos 35.000 metros cuadrados y linda con el recinto de la F.I.D.M.A (feria internacional de muestras de Asturias) al lado del estadio del Molinón en Gijón.
Se localiza en las coordenadas de latitud y longitud 43.537007, -5.634747 y tienes un amplio aparcamiento al lado del estadio de futbol, salvo los días de partido que esta más restringido.
Pepu Tejedor
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Indice del Artículo
Un poco de historia
Para comenzar a hablar del museo del pueblo de Asturias conviene recordar el significado de la palabra etnografía, que es la ciencia que estudia y describe los pueblos y sus culturas.
El museo del pueblo de Asturias se creó allá por 1968 por iniciativa del Ayuntamiento de Gijón y de la cámara de comercio de Gijón.
Fue creado con la finalidad de conservar y difundir la memoria histórica de la sociedad asturiana y su cultura tradicional, es decir un enfoque etnográfico.
Para ello se han ido trasladando al museo, distintas construcciones típicamente asturianas desde diferentes poblaciones.

En estas construcciones se exponen todo tipo de utensilios, aperos, muebles, ropajes e instrumental variado.
Todo ello consigue trasladarte a la época y el entorno que el museo quiere representar.
Esto hace que, cuando lo visitas y transitas por sus caminos, te sientas realmente como si estuvieras recorriendo un pueblo de la segunda mitad del siglo XIX.

Cuando yo era crío iba todos los años a la feria de muestras de Asturias, que se celebra en un recinto anexo al museo, y siempre visitaba con ilusión el pueblo de Asturias.
Correteaba por sus empedradas callejas y disfrutaba saltando las murias y desde lo alto de las escaleras de piedra de los hórreos.


La F.I.D.M.A. o feria internacional de muestras de Asturias se celebra todos los años a partir del primer sábado del mes de agosto y dura 15 días.

Coincidiendo con la feria, el pueblo de Asturias se llena de puestos de vendedores ambulantes ataviados con ropajes de época, y se convierte en un mercado tradicional asturiano.
Desde su fundación se han ido trasladando al recinto del museo varios hórreos y paneras, una casona tradicional asturiana, una casa hidalga urbana y un molino.
Se ha ampliado alguna de las edificaciones trasladadas y construido otras nuevas simulando construcciones de época como la casa campesina, el llagar y pabellones de exposición, oficinas y biblioteca.

Cuenta también el museo, con una zona de ocio adaptada al estilo de una aldea asturiana, con una bolera en funcionamiento, un tendayu o tendejón cubierto para eventos y un anfiteatro para esparcimiento.

Es reseñable que en 1994 se trasladó al recinto, el edificio o pabellón de Asturias de la Expo 92 de Sevilla a través del cual, actualmente, se accede al museo.

Hay además exposiciones fijas e itinerantes o temporales vinculadas en mayor o menor medida al objeto inicial del museo.
En la actualidad, el museo del pueblo de Asturias ha conseguido ser el coordinador de la amplia red de museos etnográficos de Asturias que cuenta con otros 14 museos además de este.
Y esto debido a la importancia que por su amplia colección de material etnográfico ha ido acumulando durante todos estos años.

Mencionar por último, que el pueblo de Asturias cuenta con arboleda típica asturiana además de una charca natural que se mantuvo de la época en que allí había humedales.
La zona está situada en el entorno de la desembocadura del río Piles y antaño era zona de marismas y pantano.

Alrededor de la charca se han construido, para darle más vistosidad al lugar, 3 «corros o chozos» que son cabañas que usan los pastores y los vaqueiros trashumantes en las montañas, a modo de refugio.
La entrada y recepción, el pabellón de Asturias en la expo92
Como ya dije, en el año 1994 se trasladó a Gijón el edificio que representó a Asturias como pabellón en la Exposición universal de Sevilla en 1992 (Expo 92).

Esta edificación consta de entrada (al museo) con su recepción y tres plantas en altura en las que hay 3 salas de exposición, además de un salón de actos.
En estas salas, las exposiciones son temporales, estando ocupadas actualmente por una sola en las 3 plantas.
La exposición muestra la vida en el ámbito doméstico en Asturias entre 1800 y 1965, y se titula «los asturianos en la cocina».

Te sorprenderá ver la gran cantidad de piezas de ajuar doméstico y mobiliario entre otras allí expuestas en las 3 plantas.






En la recepción no olvides hacerte con el folleto sobre el museo que te facilitan gratuitamente y en el que se explican los principales lugares del mismo.
Además el folleto posee un plano en su parte posterior que te situará en todo momento.

En mi opinión, la adquisición de este edificio fue un gran acierto para el museo ya que además de ser precioso, aporta un toque de modernismo a un museo presumiblemente tradicional.

Una vez atraviesas el edificio de entrada accedes al recinto del museo propiamente dicho, la zona que representa un pueblo asturiano de la segunda mitad del siglo XIX.
No hay un itinerario recomendado, y puedes orientarte por el plano del folleto que te facilitaron en la recepción.
Y mencionar también que la entrada al recinto es gratuita.
La zona de ocio
La zona que denomino de ocio, consta de un tendejón cubierto o «tendayu», una bolera en uso y un pequeño anfiteatro para reuniones y charlas.
El tendayu
El tendayu se construyó en 2007 y es básicamente una explanada a modo de pista al aire libre que ha sido cubierta por una estructura de madera con tejado.
Dicha estructura de madera ha sido realizada copiando modelos de paneras y hórreos con motivos tallados que datan de los siglos XVIII y XIX.

El día que tomé las imágenes había una excursión de colegiales que se lo estaban pasando en grande allí.

La bolera
La bolera está activa, es decir se celebran en ella campeonato de bolos anualmente, y data su construcción del año 1973.

La bolera tiene un grada para el público en la que se pueden sentar alrededor de 100 personas.

El anfiteatro
El anfiteatro no es más que una pequeña pista ovalada con unos asientos de piedra en distintas alturas y sirve para reuniones o pequeñas actuaciones.


Hórreos y paneras
En el museo hay 3 hórreos y 2 paneras que datan de los siglos XVII, XVIII y XIX y que fueron trasladados de Carreño unos y del concejo de Gijón otros.

Hórreos
Un hórreo no es más que un granero de madera levantado sobre pilares que lo aíslan del suelo para evitar la entrada de humedad y de animales.
En él se guardaban todo tipo de cosechas, productos de la matanza y otros alimentos así como trastos que no querías en casa.
No era más que «el trastero» que hoy existe en casi todos los edificios, y además solía ser compartido por varios vecinos o viviendas.

Solían permitir la ventilación mediante orificios en las paredes para que los alimentos guardados estuvieran aireados y no se pudrieran.
También solían llevar determinadas decoraciones y motivos dependiendo del lugar y las creencias.

Mencionar que están hechos en su mayor parte de madera, salvo pilares, tejado y escalera de acceso.
Esa madera es susceptible de talla y decoración, y la estructura del hórreo es cuadrangular con 4 lados iguales y 4 pilares o «pegollos».

Paneras
Las paneras son una evolución de los hórreos, principalmente aumentando el volumen de almacenamiento, con más pilares y unos lados más largos que otros.

Son generalmente de estructura rectangular con 6 pilares o más, y también suelen tener paso, mediante un pasillo con barandilla por todo el perímetro de la construcción.
No obstante este pasillo con barandilla del perímetro no es exclusivo de las paneras ya que algunas no lo tienen mientas que hay hórreos que sí lo tienen.


La panera es, por norma general y por mayor tamaño, más susceptible de decoración que el hórreo.

Las construcciones rurales
3 son la construcciones rurales de las que voy a hablar, y que son:
Una casa de campesinos que, como dice el folleto del museo, era muy común en la zona central de Asturias.
En mi opinión la casa también podría ser perfectamente una casa mariñana (casa típica de la marina asturiana, es decir la costa).
Un molino pisón o molino de rabilar la escanda (quitar la cápsula o cascarilla del grano del cereal).
Y un llagar de sidra y de vino.
La casa de campesinos o casa mariñana
Es una reconstrucción de una casa campesina del centro de Asturias (aunque bien podría ser de la costa también).
Tiene un portal por el que se accede, una cocina, 2 habitaciones o cuartos y una cuadra con tenada elevada.

Es la casa típica donde la familia compartía habitat con el ganado que, por extraño que parezca, ayudaba a calentar la estancia.
No obstante la base de la calefacción en este tipo de casas y en esa época era la cocina y el fuego del fogón sobre el que colgaba el llar.
En un lateral hay un huerto en el que se plantaron, en su día, plantas medicinales que se usaban en la época, pero que al ser otoño está invadido por la hojarasca.


Presiden la entrada dos matojos de «clavel aéreo» que se alimentan filtrando la humedad del aire y producen unas flores azules muy llamativas.
Y en la parte derecha de la imagen anterior podemos ver la entrada a la tenada a la que se accede a través de escaleras y servía para almacén.



Es reseñable que, para mantener la apariencia de la época, la casa campesina no tiene luz eléctrica.
En uno de los cuartos hay una máquina manual para tejer con hilo de lino y lana que se producía en la casa.

Y como en casi toda casa campesina, el hórreo no andaba lejos.

El molino
El pisón o molino «molín» de rabilar, es un molino manual que se usaba para quitar la cascarilla al grano del cereal, que en aquella época era mayoritariamente escanda.
La escanda es una variedad de trigo (más bruto y menos fino que el trigo habitual) y que se usaba mucho para elaborar pan en la Asturias rural hasta mediados del siglo XX.

El molino que puedes ver en el museo fue trasladado desde un pueblo del concejo de Quirós en el año 2001.

Este tipo de molino solía ser comunal o bien de familias medianamente acomodadas que cobraban por su uso.
Rabilar era el paso previo para poder llevar la escanda, ya sin cascarilla, a un molino harinero para posteriormente elaborar el pan de escanda.

El llagar
Dice el folleto del museo que para construir el llagar se ha reproducido el modelo de un llagar de un pueblo del concejo de Villaviciosa que data del año 1900.

Cuando accedes al interior, estás en un llagar tradicional asturiano.

En él puedes observar las máquinas de madera para prensar la manzana o «prensas» réplicas a tamaño real y denominadas llagar de pesa y llagar de sobigañu.

Verás también un sinfín de utensilios propios de la elaboración de sidra asturiana como toneles, cubetas para el mosto, corchadoras, cajas para botellas, prensas pequeñas y mucho más.






Se dice que además de ser un llagar para elaborar sidra, también se usaba para hacer vino.
Es una construcción de piedra con cubierta de madera con teja encima, y aireado entre el techo y la cubierta ya que la fabricación de sidra tradicional asturiana así lo exige.

En mi opinión esta construcción refleja a la perfección el lugar donde se fabrica la sidra en las aldeas asturianas.
Los pabellones
Tres son los pequeños pabellones que se han construido para servir de exposición de elementos pertenecientes a la agricultura (aperos agrícolas) y medios de transporte.

En cada pabellón puedes ver la evolución de esos elementos que fueron evolucionando y sustituyendo a los del anterior pabellón.
Los pabellones son pequeños y de diseño moderno pero que se integran muy bien en el entorno.


En el primer pabellón puedes ver aperos preindustriales para trabajar la tierra y para recolectar y desgranar cereales, además de carros del país.

En el segundo pabellón puedes ver los aperos industriales que sustituyeron a los del primer pabellón así como la evolución de los carros del país, que corresponden a finales del siglo XIX y principios del XX.
El tercer pabellón, más moderno, que los anteriores muestra carros, vehículos sin ruedas usado en zonas altas de montaña, carros del país más modernos y un par de coches de caballos de finales del siglo XIX.


Como ya mencioné, los pabellones se integran muy bien con el entorno por sus paredes de piedra con listones de madera y cristal.
En mi opinión han acertado con el diseño de los mismos así como en las muestras expuestas en cada uno de ellos.
Las casas de hidalgos
Antes de nada, quiero ponerte en situación sobre lo que debes entender por «hidalgo».
La Real Academia de la Lengua define al hidalgo como persona que por linaje pertenecía al «estamento inferior de la nobleza».
Por tanto las casas que se han trasladado al museo corresponden a personajes o familias de nobles, pero de un estamento bajo.
Casa de los Valdés – Fototeca de Asturias
La casa de los Valdés es una vivienda urbana del siglo XVII, procedente de la villa de Candás y trasladada al museo en 1970.



Tiene 2 plantas y se reformó y amplió en el año 2000 y en la actualidad aloja a la fototeca de Asturias que consta de más de un millón de imágenes.



Además da cobijo a exposiciones temporales de fotografía asturiana.
El día de mi visita albergaba la exposición «La memoria de Asturias en la Tarjeta Postal 1892-1941».

Es una preciosa casa señorial en la que la ampliación se integra perfectamente por su diseño en madera y su acceso acristalado.


La casa es digna de visitar y dedicarle un buen rato tanto por las exposiciones como por la arquitectura de la misma.
Casa de los González de la Vega – Museo de la gaita
La casa de los González de la Vega es una casa señorial rústica asturiana, construida en la parroquia de Serín en Gijón hacia 1757 y fue trasladada al museo en 1976.



Cuando la ves percibes la grandiosidad de una casona solariega rural asturiana.
Es una casa en 2 plantas con un patio de entrada en la planta baja y una pequeña galería en la planta superior y 3 pequeños balcones.

En ella tiene su sede el «Museo de la Gaita» que inicialmente era una exposición de unas pocas gaitas de diferentes orígenes.

Se le añadió también una serie de instrumentos para la construcción de gaitas así como paneles informativos de cómo se elaboran.


En la actualidad alberga más de 200 instrumentos presentados en 4 salas: gaitas del mundo, gaita asturiana, instrumentos tradicionales asturianos y música de la era industrial.











Da cobijo también esta exposición a una colección de retratos de músicos populares asturianos, además de un archivo de obras musicales y una exposición en video de todo ello.

La casa tiene en su planta baja en el lateral izquierdo una capilla que alberga la exposición «Hogar Bendito» relativa a la religiosidad en el ámbito del hogar.


Tanto la exposición sobre la gaita como el resto de la muestra y la casa en sí es todo un espectáculo digno de dedicarle un buen rato.
Oficinas y biblioteca
Son 2 edificios unidos que se encuentran en el extremo sureste del recinto detrás de la casa de los González de la Vega y muy cerca de la zona de la charca.

Son de reciente construcción y de arquitectura moderna y están unidos por una pasarela acristalada que le da una imagen modernista.

No son accesibles al público salvo la biblioteca y por petición, y está especializada en antropología, historia, cultura y pensamiento, etnología y folklore.

Aun cuando no tienen nada que ver con la idea de pueblo asturiano de mitad del siglo XIX, a mi entender, se integran muy bien con el entorno.
La charca
Como ya mencioné, la charca es una herencia del lugar, el cual era una zona de marisma por estar situada en la desembocadura del río Piles.


Complementa de una manera perfecta al museo dando su toque de naturaleza salvaje, ya que en torno a la charca puedes observar algunos animales salvajes.

El acceso preferido es por la parte trasera del llagar y del «tendayu», aunque también se puede acceder desde otros lugares pero con accesos más «toscos» y menos «cómodos».
Para orientarse mejor, hay una fuente y unas mesas para picnic, lo que te indica que vas por buen camino.


Es un lugar de descanso para comer algo y si llevas unas botellas de sidra y una manta puedes pasar un par de horas perfectas.
Se puede rodear la charca entera, siempre con cierta prudencia para no mojarnos.


Hay un gran número de árboles propios de Asturias y vegetación de carricera en este entorno.


Aporta un «lado salvaje» al museo y tengo pasados muy buenos momentos en este lugar.
No dejes de aprovecharlo cuando vayas.
Una cosa más, si vas con niños, no los pierdas de vista ya que la charca, dependiendo de la lluvia, puede tener cierta profundidad.
El corro y los chozos (refugios de pastores)
También en el entorno de la charca se han construido lo que en Asturias se llama Corros y Chozos, que no son más que refugios de montaña.



Son una reproducción de los que hay en los pastos de montaña que suelen ser usados por los pastores que atienden el ganado y como descanso en la trashumancia.
Aun hoy, hay en las montañas asturianas gran cantidad de cabañas de este tipo, que dependiendo de la zona, reciben un nombre u otro.

Están muy bien hechos y se puede pasar al interior para hacerte una idea de como se desarrolla la actividad ganadera en los pastos altos.


Los niños lo gozan en estas cabañas cuando visitan el museo.

Pequeños espacios
Por último comentar que aparte de todos los lugares del museo que te he mencionado, una vez que lo «andas» te fijarás en pequeños espacios y recovecos que te mostrarán detalles de enorme belleza.
Son lugares que por una u otra razón te llamarán la atención y los plasmarás con tu cámara o móvil.
Te dejo algunas imágenes de lo que te hablo…











Espero haberte transmitido la esencia del «pueblo de Asturias» y que te animes a visitarlo, comparte tus dudas e impresiones en el apartado «comentarios» y no dudes en consultar todo aquello que desees.
Otros enlaces de interés
Museo del pueblo de Asturias, Gijón.es
Museo del pueblo de Asturias, Turismo Asturias
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