La ciudad residencial de Perlora se inauguró en el año 1954 de la mano de la Obra Sindical de Educación y Descanso dependiente del gobierno de la dictadura franquista.
Tal vez por eso y tras la muerte del dictador y la evolución del régimen hacia la democracia se ha ido dejando de lado paulatinamente, llegando en la actualidad a un estado ruinoso y de total abandono.
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Indice del Artículo
La ciudad residencial de Perlora, unos trazos de historia
Creación
En la década de los años 50 del siglo pasado (XX), a expensas del sindicato vertical del régimen franquista e imitando iniciativas desarrolladas en otros países europeos se crean las ciudades de vacaciones en España.
Inicialmente se construyeron 3, una en Perlora, en el municipio de Carreño en Asturias, otra en Tarragona y una tercera en Marbella.
Estaban dirigidas a los «productores» que trabajaban en las fábricas de sectores relevantes y significativos para el régimen.
El fin último era que los trabajadores asturianos pudieran disfrutar una quincena de vacaciones en condiciones económicas aceptables y con todos los servicios a su disposición.

Citar, como ejemplo, que tenían derecho a una quincena anual (generalmente en época de verano) de disfrute los empleados de Hunosa (minería), Ensidesa (metalurgia), Caja de Ahorros de Asturias y alguna más.
Mencionar que estas empresas también contribuyeron en la construcción de las viviendas de la ciudad residencial.
También había acceso para un buen porcentaje de trabajadores de sectores similares de otras provincias.
Perlora resultó ser un lugar inigualable, por su excelente situación, en la costa y cerca de Gijón (la mayor ciudad de Asturias).

La construcción fue un total acierto, tanto su modelo de organización respetando el medio ambiente como las edificaciones dispersas entre jardines.
Hicieron pues del lugar un «paraíso vacacional» para trabajadores de toda España.
En la ciudad de vacaciones residían durante el verano algo más de 2.000 veraneantes.


Además toda una serie de edificios de servicios como vestuarios, comedores, cocinas, salones de reuniones, atención sanitaria, etc… complementaban y hacían posible el disfrute a excelentes precios para el veraneante.

Para los habitantes de la época marcó un hito ya que el acceso a la ciudad residencial era gratuito estuvieras alojado allí o no.

Recuerdo, cuando era niño, ir a Perlora con mis padres desde Gijón utilizando el ferrocarril, llamado en aquella época el «carreño» que circulaba pegado al mar sobre los acantilados.

Y recuerdo también que la ciudad residencial de Perlora era como una ciudad de vacaciones americana, de esas que salían en los dibujos animados de «Carlitos (Charlie Brown) y Snoopy».
Siempre me llamó la atención aquella estructura americanizada de calles, aparcamientos, chalets con jardín, paseos junto al mar, playas llenas de familias disfrutando de parrillas y barbacoas.
Para un niño de mi época (baby boom) era todo un lujo disfrutar de Perlora los fines de semana.
El abandono paulatino
Pero llegó «Paco con la rebaja», a finales de los 70 con la caída del régimen y el acceso a la democracia empezaron los problemas para la ciudad residencial de Perlora.
Ya en 1982 el estado español cedió su administración al gobierno regional del Principado de Asturias que, probablemente, lo vio como una herencia que el antiguo régimen quería quitarse de encima.
A falta de saber «los números» deduzco muchos gastos y poca generación de recursos, lo cual empezó a ser un problema, y comenzaron «los recortes».
Supongo que de esto podrían decir mucho los empleados de la ciudad residencial, que no eran pocos.
Piensa que Perlora llegó a tener alrededor de 120 empleados en su época de esplendor.
Sea como fuere el gobierno regional mantuvo abierta la ciudad residencial hasta 2006, año en que la cerró definitivamente (como ciudad residencial).

A partir de aquí hubo algunos intentos de privatizar la gestión de Perlora ciudad de vacaciones que no fructificaron.
Por unos motivos u otros ninguno de estos proyectos salió adelante, ya fuera por choques con las organizaciones de empleados o a causa de los incumplimientos por parte de los adjudicatarios.
Desde entonces solo está abierto el acceso para visitantes que disfrutan de las pocas instalaciones que aun se mantienen (deportivas, áreas recreativas y playas con sus servicios y chiringuitos playeros en verano).
Un paseo por Perlora ciudad de vacaciones
Si te das un paseo por la ciudad residencial podrás ver vestigios de un pasado próspero y aun hoy rezuma belleza y disfrute a pesar del estado de abandono en que se encuentra.
El acceso sigue siendo libre y tanto en verano como en el resto de temporada (sobre todo los fines de semana) recibe visitas de personas que disfrutan de las instalaciones.

Hay, como ya dije, instalaciones deportivas que aun se mantienen (fútbol, tenis, circuito de joggin, footing y senderismo), y existen varias áreas recreativas con parrillas y mesas para picnic.






Pero, sobre todo, la mayor afluencia de visitantes sigue siendo en verano para el disfrute de sus playas.
Para llegar a Perlora lo harás a través de la nacional AS-338 que une la localidad de Veriña en Gijón con el pueblo de Luanco.
Además, en el interior de la ciudad residencial hay varios y amplios aparcamientos amén de que en las 6 calles de Perlora se puede aparcar.

Te dejo las coordenadas GPS del aparcamiento de mayor entidad ya en el interior de la ciudad residencial de Perlora

Las 6 calles de Perlora llevan el nombre de municipios asturianos, son todas de dirección única y organizan el tráfico mediante rotondas, de forma que no haya atascos.



Acompáñame pues a dar un paseo por Perlora ciudad de vacaciones.
Te dejo, a continuación, enlace a un plano de La ciudad de vacaciones para que puedas situarte en todo momento.
Las playas, el bufón y la isla Entrellusa
Hay en Perlora varias playas además de pequeñas calas pero vamos a destacar tres principalmente.
Todas estas playas se encuentran en el interior de la ciudad residencial y cuentan en su entorno con edificio de servicios, chiringuitos playeros y zonas de picnic con parrillas.
Playa de Huelgues (Güelgues)
Es la primera playa que te encuentras y está frente al aparcamiento principal.
Tiene una zona verde natural grande y preciosa y un edificio de servicios playeros con duchas y chiringuito con terraza además de parrillas y mesas de picnic.




Playas de Carranques y Madrebona
Las playas de Carranques y Madrebona están seguidas una de otra, tan solo separadas por una estructura natural rocosa y orientadas al noreste.
Son las playas por excelencia de la ciudad residencial.




A ellas puedes llegar caminando por la senda costera que usan para hacer jogging, running y senderismo o por las calles de la ciudad residencial también caminando o en vehículo.

Hay un amplio aparcamiento muy cerca de ellas y tiene un precioso paseo sobre acantilados con barandillas y bancos para contemplar el mar aunque no demasiado bien conservado.





También tienen 2 edificios de servicios playeros y salvamento, chiringuito de playa, zona verde recreativa y mesas para picnic con parrillas.



Y nuevamente observamos la suciedad en forma de basuras sin recoger que se acumulan en el entorno.

El bufón y la isla Entrellusa
Entre la playas de Huelgues y las de Carranques y Madrebona, cabe destacar la isla Entrellusa y el «bufón» de Perlora.
Si has seguido la senda por la costa te encontrarás primero con el bufón de Perlora.

Un bufón es una cavidad que el mar ha ido horadando a través del tiempo en la roca del acantilado hasta salir a la superficie.
Cuando hay marejada y en pleamares grandes, el agua sale en forma de vapor al exterior empujada por la presión, realizando un ruido en forma de «bufido», motivo por el que se denomina bufón.
Te adjunto vista de google earth para que te orientes sobre el bufón y la isla
Son más o menos habituales los bufones por toda la costa asturiana.
Pero no es fácil observar este fenómeno en Perlora, salvo cuando se dan las condiciones de mar necesarias que he citado anteriormente.
Y en ese caso recomiendo prudencia y observarlo desde lejos.

Pasado el bufón y en dirección a las playas de Carranques y Madrebona te encuentras con la isla Entrellusa que tiene una pequeña cala a su lado y es un lugar muy «coqueto».


La senda Norte, el túnel y el Tranqueru
Hay otra playa de mayor entidad que las anteriores, la playa del Tranqueru, pero está un poco alejada de Perlora y se accede a ella por una antigua vía de ferrocarril reconvertida en senda peatonal.
Hasta la playa del Tranqueru se tarda caminando unos 15 minutos por la senda desde el aparcamiento de las playas de Carranques y Madrebona, pero actualmente no se puede pasar.
Dicha senda peatonal forma parte de otra mayor que desde Gijón llega hasta Avilés pasando por cabo Peñas y que se llama senda Norte.

(El cabo Peñas es un lugar icónico de Asturias, tienes un enlace en el apartado otros enlaces de interés sobre el entorno de paisaje protegido de cabo Peñas).
Se llega al Tranqueru atravesando un antiguo túnel de ferrocarril, hoy adecuado para senda.



La senda se encuentra cortada por derrumbamiento y obras (según dicen) a la altura de un puente metálico que atraviesa uno de los acantilados.


Ya hace tiempo que está así y yo no he visto actividad alguna de trabajos para solucionarlo.


La zona deportiva y el parque infantil
Tras la frustrada excursión hasta el Tranqueru vuelves sobre tus pasos hasta estar de nuevo en la ciudad residencial.
Toca visitar la zona deportiva y el parque de juegos para niños y niñas.
Antes de ello hacemos una visita al edificio de urinarios que sigue en funcionamiento en la actualidad.

Al lado de una rotonda, denominada Plaza de Pelayo, ahí está la zona deportiva.
Tiene campo de futbol (utilizado habitualmente por el equipo Victoria de Candás), con vestuarios, cantina y edificación para aperos de cuidado y mantenimientos del campo.



En la misma zona hay también 3 pistas de tenis y 2 pistas de baloncesto y futbol sala, todo ello conservado en «buenas» condiciones.

Y cruzando la mencionada rotonda hay otra pista de futbol sala y el parque para juegos infantiles.




Iglesia y edificios múltiples ( comedores, cocinas, recepción y administración)
Justo en la plaza de Pelayo te encuentras con el edificio de la iglesia de Perlora, en bastante mal estado de conservación, tendente a ruinas y por supuesto cerrado al público.



También al lado de la plaza de Pelayo tienes un edifico medio en ruinas que fueron las cocinas donde se hacía la comida destinada a visitantes, residentes y empleados.



Continúas por la calle Avilés hacia otra rotonda (no tiene pérdida, caso contrario te remito al plano que anteriormente enlacé) en la que, a su alrededor, tienes la mayoría de edificios múltiples.
Son edificios de recepción y residencia para empleados, comedores y edificios de locales para pequeños comercios.









Además, en uno de los chalets se habilitó una consulta médica por si fuera necesario, en la que pasaba consulta un médico y una enfermera.
Tras leer este artículo, una lectora me dice que hubo un médico desde la apertura de la ciudad residencial.
Le habilitaron una clínica que estaba al lado del edificio grande de oficinas, y el médico vivía al lado de la clínica todo el año, me dice.
Don Jose Manuel Fernández Díaz, que así se llamaba, era al mismo tiempo médico en Candas y estuvo trabajando en la residencia hasta que le mandaron una carta de despido en los años 90.
Había además un practicante y una enfermera que complementaban el servicio médico.

Los chalets y su estado actual.
Y qué decir de los chalets de Perlora, piensa que en los años 50 y 60 del siglo pasado, estos eran preciosos y modernos chalets.
Obviamente a día de hoy han quedado desfasados sobre todo debido al mal estado de conservación en que se encuentran.
La mayor parte de ellos eran pareados en una o dos alturas y alguno de ellos todavía dan muestras del «buen estilo arquitectónico asturiano» con el que fueron diseñados.
Cada vivienda tiene alrededor de 60 metros y llegó a haber más de 270 viviendas con más 30 tipos distintos de construcción.
Y puesto que una imagen vale más que mil palabras… ahí van unas imágenes de los «otrora» preciosos chalets.


















Verdaderamente es una pena observar el grado de deterioro en el que se encuentran la mayoría de ellos.
El omnipresente tren de cercanías
Y de vuelta hacia el aparcamiento merece destacar el omnipresente tren que cada dos por tres pasa en un sentido u otro.
Perlora dispone de un apeadero, que si bien en la actualidad no es muy usado, antaño la afluencia de público a Perlora en tren era masiva, bien desde Gijón, bien desde Candás, Luanco y Avilés.



Un paseo desde Perlora hasta Perán y Candás
Si tienes un rato y te apetece, puedes ir caminando desde Perlora hasta Perán y Candás y tomarte un vermú o un tentempié en esta último pueblo o simplemente pasear y conocerlo.

Perán es un pequeño puerto o ensenada de camino a Candás, y tiene algún bar y alguna tienda.

Justo a continuación de Perán está el camping de Perlora.

Candás es uno de esos preciosos pueblos marineros del norte de España con un bonito puerto.

Tienes en el mismo puerto varios bares-sidrería y restaurantes para tomar unas botellinas de sidra o lo que te apetezca o comer buen pescado y buenas tapas.
Pero cuidado, me tiene ocurrido que no te «escancian» la sidra y le ponen un tapón para que la eches tú mismo, así que primero pregunta y escoge bien el sitio donde te la escancien.
Desde Perlora hay un bonito paseo por la vera del mar y tardarás no más de media hora en llegar a Candás caminando.

En resumidas cuentas
En resumidas cuentas, para el que conoció el esplendor de Perlora, resulta penoso pasear hoy por sus calles y observar todas esas construcciones casi en ruinas.
A ello se suma el pésimo estado de mantenimiento que observas en las zonas de parrillas y picnic con basuras sin recoger.




Para quien no conoce Perlora, es toda una experiencia dar un paseo por la ciudad de vacaciones y vislumbrar o al menos intuir lo que aquí hubo.
De cualquier manera sería bonito poder recuperar estas instalaciones para bien de todos los asturianos y de los visitantes en general.
Espero que te haya gustado este «paseo» por la ciudad residencial de Perlora y te animes a realizarlo «in situ».
Todas las imágenes de este artículo son propias.
Otros enlaces de interés
Esplendor y ruina de Perlora ciudad de vacaciones, el debate
Así liquidó el gobierno asturiano la histórica ciudad de vacaciones de Perlora, el norte
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Una pena muy grande que se eche a perder el pueblo.
Cierto, una verdadera pena por el entorno, por los trabajadores y por Asturias.
Complicada solución…
Que tristeza, eso debería recuperarse, y poder disfrutarse. con la cantidad de impuestos que se pagan podrían mantener la limpieza, y ofrecer a familias que están necesitando vivienda, un alquiler, así no habrían tantos ocupas, es una vergüenza que dejen morir o caer en ruinas algo que se podría aprovechar, miles de opciones hay…. podrían recibir propuestas y dar una oportunidad a la propuesta mas votada… después las venden por 1 Euro cuando ya ni se pueden arreglar… es mejor ahora dar vida y reactivar la economía con una propuesta turística! yo encantada de hacer un proyecto!!
Cierto Virginia, es una auténtica pena el estado actual de la ciudad residencial. Como ya comenté no debe tener fácil solución y mucho menos barata. Se dejó morir y ahora los únicos que la pretenden son los buitres que que quieren hacerse con ella por cuatro duros. Disfrutemos lo que queda de ella pues cualquier día algún «iluminado» decide demolerlo todo y especular con la zona como si fuera Gaza… Todo dicho.
Jo una pena la cuidad residencial de perolora yo po mi me quedaría con una casa y me pondría a limpiar y dar vida como era antes
Pues mira… podría ser una idea lo de asignar casas a personas que quisieran vivir allí y se comprometieran a cuidarlo… no obstante ya sabes que en el mundo en que vivimos se prefiere dejar que las cosas se destruyan antes de que lo aprovechen otros…
Sea como sea es una pena.
Gracias por tu comentario
Solo una rectificación, desde su apertura había un médico en la residencia, era una clínica que estaba al lado del edificio grande de oficinas no era un chalet y el médico vivía al lado de la clinica todo el año , Don Jose Manuel Fernández Díaz que al mismo tiempo era médico en Candas y estuvo trabajando en la residencia hasta que le mandaron una carta de despido en los años 90. Además había practicante y enfermera .Un saludo
Muchas gracias por tu aportación María Rosa
Me encantaría poder disponer de una vivienda completa para compartir con mis hijos
Una pena que se dejen perder. El entorno es precioso…..
Recientemente he oído que van a dedicar presupuesto para arreglarlo… no sabría que decirte al respecto.
Desde luego que el lugar es precioso para disfrutarlo en familia…
Gracias por tu comentario.