La noche de San Juan es posiblemente la noche más corta del año.
Y es la noche del 23 de junio para amanecer el 24, fiesta de San Juan, cuando en Asturias se encienden las hogueras para conmemorar la entrada del verano.
Y se celebra desde tiempos inmemoriales, procedente de ritos paganos celtas y galos, en los cuales cobraban mucha importancia tanto el fuego como el agua.
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
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Lo natural
Y aunque hay quien dice que no es así exactamente, la noche de San Juan, del 23 al 24 de Junio, está considerada como la noche más corta del año.
Coincide (o no exactamente) con el solsticio de verano, en donde el sol alcanza su máxima altura en el cielo en el hemisferio norte y a partir de ahí comienzan los días a menguar.

Ocurre, lógicamente, lo contrario en el otro hemisferio, mientras en el hemisferio norte es verano en el sur es invierno y viceversa.
En muchas culturas se ha observado este fenómeno y se ha relacionado con muchas creencias, unas con más fundamento que otras.
Y se celebra este fenómeno sobre todo en Europa, especialmente en España y particularmente en Asturias.
Lo pagano
La observación
Está contrastado que la fiesta hoy llamada de San Juan Bautista, tiene orígenes muy anteriores a la cristiandad.
Las culturas antiguas eran buenos observadores de los cuerpos celestes, el sol, la luna, las estrellas… y por tanto observaban los cambios en sus ciclos.
Crecía el tiempo que el sol aparecía en el horizonte y la altura que alcanzaba y así establecieron esos «calendarios» vinculados a la luz del sol.

Esos fenómenos fueron relacionados con las cosechas, con el buen tiempo y con muchos otros acontecimientos, tanto «buenos como malos» para dichas culturas.
Y por tanto era propio vincular esos acontecimientos a los dioses, pedirles y celebrar buenas cosechas, hacer ofrendas y sacrificios para «tener contentos» a esos dioses.
También era propio las prácticas para evitar todo lo contrario a lo anterior, y así se llevaban a cabo ritos y conjuros para evitar la mala suerte, expulsar a los seres negativos…
El solsticio
Y se vinculó este fenómeno del solsticio de verano, principalmente al fuego, al agua y a la vegetación.

En Asturias se manifiesta este culto al sol y a la naturaleza en torno a tres elementos:
El fuego de la hogueras que representa la purificación a través del sol.
El agua con la búsqueda y recogida de la flor de agua, que simboliza la pureza, la perfección y la vida eterna, en especial para las féminas.

La vegetación y las cosechas que alcanzan su máximo esplendor en verano, con los ramos de flores de sauco, lirio de agua y otras que engalanan fuentes, balcones y tejados de las casas.



Además hay cantidad de ritos que se celebran esa noche con el encendido de hogueras, como pretendiendo una purificación, quemar y alejar lo malo.


Y por supuesto hay que danzar y saltar por encima de las hogueras para purificar el alma y el cuerpo.

Está documentada la vinculación entre la noche del solsticio de verano con la aparición de seres de la mitología asturiana como duendes y xanas entre otros.


Lo romano y cristiano
Con los romanos llegó, entre otras muchas cosas, la cristiandad, con todo lo que eso conlleva.
Se estableció que toda esa permisividad que se toleraba a los jóvenes esa noche de San Juan, con danzas alrededor del fuego, no era los más aconsejable.

Y se vinculó todo ello con «cierta adoración al demonio» por aquello del fuego y las danzas grotescas y atrevidas.
De hecho, en Asturias, llegó a vincularse esta festividad con la potencia sexual dentro y fuera del matrimonio.
También con escapadas nocturnas en busca de la «flor de agua» y mozas que se revolcaban desnudas al amanecer sobre el primer roció de la mañana.

Y la iglesia hizo por eliminar toda esa festividad y «adoración» al sol, que entraba en colisión con la fe cristiana de adoración a un solo dios.
Pero como pasó siempre, no pudo, así que asimilaron la fiesta del solsticio de verano a la celebración de San Juan Bautista, algo más apropiado desde su punto de vista.

En la actualidad
Afortunadamente, las cosas han cambiado y hoy en día la fiesta de San Juan está vinculada a esa purificación del cuerpo y el alma a través del sol.

Purificación que se lleva a cabo mediante el fuego y las hogueras, que se saltan cuando están en brasas e incluso hay quien camina descalzo sobre ellas.
Se han mezclado la parte pagana con la parte cristiana a través de lo natural que es la entrada del verano y el crecimiento del papel preponderante del sol y el buen tiempo.
Y se ha dejado aparte toda esa referencia negativa a adoraciones malignas y posesiones infernales.
En muchas ciudades y pueblos de Asturias puedes disfrutar en la noche de San Juan de las hogueras que, mayoritariamente, celebran el verano y la llegada del buen tiempo.
De hecho, suele ser el «pistoletazo de salida» para las numerosas fiestas del verano.

Y recuerda, en la noche de san Juan quema y deshazte de lo viejo, lo que ya no quieras ni necesites… y hazte con lo nuevo y disfrútalo.
Las imágenes de este artículo son propias a excepción de las representaciones que fueron generadas mediante IA.
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