Jovellanos, retazos de la persona que todos llevamos dentro, es un breve resumen de algunos hechos acaecidos en la vida de tan insigne gijonés.
Su vida sería muy compleja de contar aquí, en tan poco espacio.
Sean pues estos hechos, unos minúsculos apuntes de su vida en base a mi visión personal, a la vez que mi pequeño y particular homenaje al «gijonés más ilustre».
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Este artículo está dedicado a mi padre, gran admirador de la figura de Jovellanos
Gaspar Melchor de Jovellanos, ha sido el gijonés más universal, escritor, jurista, político e ilustrado español, además de un adelantado a su tiempo.
La idea fundamental del movimiento ilustrado es que a través del conocimiento humano se puede combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía.
Y todo esto para, con ello, erigir un mundo mejor.
Nacido en 1744 en el seno de una familia hidalga de Gijón, su vida estuvo «llena de luces», aunque también «padeció muchas sombras».
En este artículo, como ya comenté, sería imposible contar toda su extensa biografía, por ello tan solo te voy a trasladar algún episodio de su vida.
Y está, «Jovellanos, retazos de la persona que todos llevamos dentro», realizado bajo mi personal punto de vista.
Para ello he «indagado» en textos y comentarios al respecto de tan influyente personaje.
Es pues, este artículo, una curación de algunos contenidos utilizados para su elaboración.
Cito e identifico esos contenidos y les aporto mi «peculiar estilo y visión».
Indice del Artículo
De su infancia y juventud
Iniciando su formación
No hay muchos datos al respecto de la infancia de Gaspar Melchor de Jovellanos.
Parín, así llamado en el entorno familiar, fue décimo hijo de un total de doce, y pertenecía a una familia aristócrata vinculada a la nobleza.

Disponían de propiedades relevantes, sobre todo en el entorno del barrio de Cimadevilla en Gijón.
Además sus familiares ocupaban cargos municipales de cierta relevancia.

Tal parece que tuvo una infancia muy familiar.
Su educación siempre estuvo enfocada, a un «futuro eclesiástico», con el que él nunca se mostró muy conforme.

Cursando estudios
Cursó estudios de grado en Oviedo y Ávila además de licenciarse en esta última ciudad, antes de recalar en la universidad de Alcalá de Henares.
Su protegido, y con posterioridad secretario, el también gijonés Céan Bermúdez dijo de él que «le eran más hermosas que a sus compañeros las flores de la juventud».

Dicen que tenía buena voz y era hábil con la guitarra.
Y también que solía hacer escapadas por Madrid en su época de estudiante en Alcalá de Henares y en el colegio de San Ildefonso.

Y que en esa época, cortejó a una joven «marquesita».
Esto le generó envidias en la corte, por parte de algún personaje cercano al rey.
Suponemos pues que además de persona recta y agraciada en virtudes, también lo era en el disfrute de los placeres de la vida.
Fraguando ideales
Resaltar que en su juventud, ya marcó entre los objetivos de su vida reconocer los conceptos vitales de las necesidades esenciales de las personas.
Y también buscar las soluciones más eficaces para cubrir esas necesidades.
Fue en esta época cuando pasó a formar parte de un grupo social importante.
Perteneció así a un mundo elitista e influyente.
Descontento con la formación eclesiástica, critica a la institución universitaria en general.
Afirma que, la misma, necesita una profunda reforma.

Y ello porque cree que está enfocada a una nobleza mayoritariamente ociosa y parasitaria.
En su forma de pensar prendieron las ideas del reformismo.
Entendido este concepto como ideología social o política que apunta a realizar cambios graduales a fin de mejorar una sociedad.
Y esto aun sin haber tenido todavía contacto con los principios fundamentales de la revolución francesa que se avecinaba.

También se estima que, a la vez que estudiaba derecho canónico, se dedicó a la lectura de los clásicos latinos como Horacio, Virgilio o Plinio entre otros.
Así que cambió la sotana por la toga y se enfocó a la magistratura, entendida como oficio de funcionariado público que juzga y hace ejecutar lo juzgado.
Y cercano al final de su etapa estudiantil se relacionó con personas con mente lúcida y de las intelectualmente más avanzadas del país.
Uno de ellos fue José Cadalso, poeta y autor de sátiras, que junto a Jovellanos fue una de las figura más relevantes de la España del siglo XVIII.
Cadalso fue autor de, entre otras, la obra «Cartas marruecas», en la que refleja la decadencia de la España de esa época.
Características de la persona
De su biografía
Cito ahora textualmente de la biografía de Jovellanos, realizada por María Teresa Caso Machicado.
La misma está disponible en la web de la Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias.
En el apartado otros enlaces de interés hay un enlace a esta interesantísima web.
Y define a Jovellanos como:
Persona limpia y aseada en el vestir y sobrio en el comer y beber.
Atento y comedido en el trato familiar y con voz agradable y bien modulada.
Disponía siempre de una persuasiva elegante con personas de ambos sexos.
Y si alguna vez se distinguía con la belleza, esta correspondía a la de su prestigio, talento y educación.

No era habitual en él manifestar procederes necios y de mala conducta, y era sobre todo generoso.
También «religioso sin preocupación», ingenuo y sencillo, amante de la verdad, del orden y de la justicia.
Era firme en sus resoluciones, pero siempre suave y benigno con los desvalidos.
Se le define además como constante en la amistad, agradecido a sus bienhechores, incansable en el estudio y duro y fuerte para el trabajo.
Me atrevería a añadir que «amigo de sus amigos», algo que demostró en más de una ocasión.
De su manera de ser
Jovellanos, también llamado «Jovino» por sus amigos más allegados, siempre estuvo rodeado de amistades fieles y duraderas.

Era por tanto una persona brillante que nada tendría que ver con los políticos y juristas actuales.
Con todos estos caracteres, deseables por cualquier persona, resulta triste evidenciar que, poseer tales virtudes le atrajo envidias y le hizo ser objeto de traiciones y destierros.
Nada extraño en los círculos en los que nuestro ilustrado gijonés se movía y algo habitual en el mundo de hoy.
En mi opinión creo que, en la actualidad, no se le está dando la importancia que se debiera tanto a la persona como a sus logros.
Jovellanos en Sevilla
Alcalde de Cuadra
Fue propuesto con 23 años y desarrolló su trabajo Jovellanos, como alcalde de Cuadra de la audiencia de Sevilla.
Que es lo mismo que decir alcalde de la Sala del Crimen de la audiencia de Sevilla.
Despuntó para bien en este trabajo, debido a su marcado sentido de la responsabilidad y su continuada aversión al estudio.
También aportó un estilo propio y «más moderno» a su nuevo puesto.

Fue en Sevilla donde Jovellanos conoció a Pablo de Olavide, escritor, traductor, jurista y político y uno de los personajes que más influencia generó en el gijonés a lo largo de su vida.
Gracias a él se relacionó con personajes de renombrado prestigio de la época, percibiendo también a través de él las ideas de los primeros ilustrados franceses.


Es en Sevilla donde Jovellanos escribe sus primeros libros de poesía y obras dramáticas como «La muerte de Munuza» y «El delincuente honrado».

Los primeros problemas
También en Sevilla es donde comienzan a aparecer los problemas económicos que Jovellanos evidenció durante toda su vida.
Y ello en parte por estar remunerado solo con medio salario (es de suponer que del otro medio alguien se beneficiaba a cambio del puesto concedido).
Y en parte también por los excesivos gastos que soportaba como, por ejemplo, en la compra de libros que devoraba en su lectura.

Fue en Sevilla también adquiriendo ciertos cargos que le introdujeron en círculos vinculados a economía, comercio y navegación.
Como puedes ver, aquí fue donde Jovellanos despunta como hombre polifacético, capaz de «saber y aprender casi de todo» y generar relaciones con personajes influyentes.
Jovellanos en Madrid
Las luces
En 1778 fue propuesto, con ayuda del duque de Alba, y por méritos propios, como alcalde de Casa y Corte, con lo que abandonó Sevilla y se trasladó a la Corte en Madrid.
No fue un traslado a petición propia y llevó implícito para él un enorme disgusto por tener que abandonar plaza y amistades.

A esto hay que sumar que el nuevo empleo no era de su agrado actuando como juez de lo criminal, asistiendo a continuadas injusticias legales en favor de los poderosos.
Esto llevó a que en 1779 fuera trasladado a un nuevo puesto en la sala de lo Civil.
Al igual que en Sevilla, Jovellanos no tardó en situarse en Madrid, colaborando y formando parte de estamentos vinculados a la economía y bellas artes entre otros.


También escribió artículos e informes brillantes y fue propuesto y nombrado miembro de la Real Academia de la Lengua y de alguna que otra sociedad eclesiástica.

En Madrid se interesa por el arte y se hace amigo de Francisco de Goya el cual le pintó su retrato en, al menos, 2 ocasiones.
En esta época compra muchas obras de arte además de libros, lo que hace que su economía siga incrementando su precariedad.

Las sombras
Y es en esta etapa madrileña donde se genera enemigos acérrimos, probablemente por envidias y por sus avanzadas ideas reformistas.
Y a la vuelta de uno de sus viajes se ve envuelto en una disputa entre un ministro y uno de sus amigos que había sido encarcelado.
Esto hace que pierda relevancia en la corte del rey y comience a ser «mal visto» siendo invitado a abandonar la corte.
Se dice que en todo esto influyó el grupo de déspotas ilustrados de Florida-Blanca y Campomanes.
Y que recién comenzada la revolución francesa estaban haciendo «limpiezas» con los no afines al poder.

De esta forma, los afines a las ideas reformistas, entre los que situaban a Jovellanos, estaban siendo «recolocados» lejos de los círculos de poder.
También se especula con el odio de la reina hacia Jovellanos por supuestos desplantes.
Esto nos hace pensar que el gijonés también era brillante en lo que a amores se refiere.
Destierro en Gijón
Así, con una orden «disimulada» de traslado a Gijón, es Jovellanos «desterrado de la corte».
Y no se opone a ello por resultar manifiestamente peligroso.
En Asturias se dedica, entre otras muchas cosas, a realizar estudios sobre la minería del Principado.
Redacta informes sobre el carbón y su influencia en la economía regional y estatal.
También plantea al ministerio una política de desarrollo industrial con grandes perspectivas de beneficio para la región.

Y es en esta etapa cuando consigue para Gijón el Real Instituto de Náutica y Mineralogía.
Para ello se enfrenta con la Universidad de Oviedo, la Diputación Provincial de Oviedo e incluso con la Inquisición.



Frente a las carreras universitarias, el instituto pretende preparar especialistas en explotar una mina o pilotar un barco y sería la semilla para un futuro campus universitario en Gijón.



En Asturias continúa Jovellanos hasta 1797, y parece que si no ha recuperado del todo el beneplácito de la corte, al menos no ha empeorado su positiva valoración hacia él.
Sí está claro, para los estudiosos de la figura de Jovellanos, que esta etapa de destierro de la corte en Gijón fue probablemente la época más feliz de su vida.
Jovellanos ministro
El ascenso
Y es, en este año de 1797, nombrado embajador de España en Rusia.
Se dice que fue propuesto para este nombramiento por Godoy, hombre fuerte del rey Carlos IV y dícese también que amante de la reina.
Era, en la sombra, quien «mangoneaba» el reino y siempre tuvo en buena estima a Jovellanos al menos a priori.
Y se dice que el nombramiento como embajador fue para encaminarlo hacia el siguiente nombramiento, que fue el de ministro de Gracia y Justicia.
Así Jovellanos vuelve a Madrid con un duro «encargo», el de ser ministro, lo cual nunca quiso ni fue de su agrado.

Estuvo solo 9 meses en el puesto pero se cree que envejeció tal que nueve años.
En esta época escribió varias sátiras, composiciones en verso o prosa cuyo objeto es censurar o ridiculizar.
Su principal trabajo como ministro fue el intento de reforma del Tribunal de la Inquisición.
La caída
Critica a la nobleza y sus «malas costumbres», a los nobles aplebeyados y a los afrancesados.
Incluso excluye a la reina de su quehacer para no tener que rendirle cuentas.
Sobre esto último también se dice que para «quitársela de encima» ya que parece ser que era deseado por ella.

Fuera como fuese, Jovellanos es sustituido en el ministerio por lo que hoy llamaríamos un «trepa».
A esto hay que sumar que siempre propuso grandes reformas que no eran del agrado de la nobleza.
De nuevo quiero remarcar que muchas de las personas que leen este artículo se pueden identificar en muchos aspectos, sea trabajo, sea relaciones… con Jovellanos y sus experiencias.
Sí queda de manifiesto que esta etapa de Jovellanos pasó factura a su salud, que quedaría maltrecha ya de por vida.
La última etapa de Jovellanos
Regreso a su ciudad natal Gijón
De nuevo en Gijón y con su salud menguada disfruta dando clases en el instituto de Náutica y Mineralogía que tanto esfuerzo le costó conseguir para esta ciudad.
Prosigue con sus problemas de salud y aun utilizando anteojos, escribe varios discursos sobre ciencias naturales y geografía histórica.


Pero es en esta época, en el entorno de 1799 a 1800, cuando empiezan a faltarle apoyos e incluso escribe sobre como le van «abandonando sus amistades».

Y en esta época también aparece un «delator anónimo» que poco a poco va socavando el buen hacer y el prestigio de Jovellanos » disfrazándolo de malas artes».
Tal parece que la delación se inició en Oviedo pero que contó con el apoyo de Madrid y ello por ser un hombre influyente, sabio y honrado al que interesaba apartar de la vida pública.
Y formó parte de una trama aun mayor, en la que se persiguió a todos los ilustrados influyentes, dirigida principalmente por Godoy.
Había que «malmeter» y difamar…
Como resultado de todo esto, Jovellanos es apresado y encarcelado en 1801 y conducido a Mallorca.
Estoy seguro de alguno de los lectores habrá padecido en su vida personal o profesional alguno de estos «chivatos» y difamadores en carne propia.
Como puedes ver así es como se «medra» desde hace siglos.
La prisión en Mallorca
Con premura, se encargaron las autoridades de recabar todas las pertenencias de Jovellanos, salvo lo que pudiera meter en 2 baúles, especialmente de su extensa librería.
También se encargaron de separarle de sus amistades, no permitiéndole despedirse de nadie.
Aun así Jovellanos escribe en su diario el cuaderno décimo, en el que se hace eco de todo esto.
Es trasladado de Convento en convento hasta llegar a Barcelona en donde es embarcado hacia Mallorca y recibido por un representante del ejército.
Como puedes ver, la iglesia siempre aportando su «granito de arena».
Así en Abril de 1801 es encarcelado durante 7 largos años.
Jovellanos se las arregla para escribir 2 cartas al rey, que nunca llegan a ser recibidas y esto hace que arrecie el férreo control carcelario sobre él.

Por este motivo es trasladado al castillo de Bellver y de 1802 a 1804 su salud se ve muy menguada.

Tiene problemas de garganta e intestinales y sus ojos comienzan a perder visión, todo ello acrecentado por su estado anímico.
Parece ser que a partir de aquí se le van tolerando cosas como paseos al aire libre o escribir con libertad, y sus carceleros rebajan la presión que hasta ahora ejercían sobre él.
Comienza a recibir libros y se transmiten las cartas que escribe y todo ello en base a la resiliencia e integridad que demuestra tener aun en los peores momentos.
Durante este encierro escribió artículos y escritos sobre los más variados temas, incluyendo unas memorias sobre el castillo en el que está encarcelado.
La libertad
Como dijo el cantautor Joaquín Sabina en una de sus canciones «a veces el diablo va y se pone de tu parte».

Sucedió pues que la situación política en la España de esa época empeoró de manera alarmante.
Los franceses mostraron su lado «oscuramente napoleónico e invasor», muy lejos de ser aliados de España como pretendían hacer creer.
El pueblo poco menos que linchó a Godoy, y se forzó la abdicación del rey actual en favor de su hijo Fernando VII.
Una de las primeras medidas para recuperar la confianza del pueblo fue la amnistía para todos aquellos encarcelados por razones políticas.
Y fue así que Jovellanos recuperó la tan ansiada libertad en 1808.
Y vuelta la burra al trigo
Pero «el diablo es el diablo» y desde Madrid, la corte y el poder, pretenden utilizar a Jovellanos para sus fines de manipulación del pueblo.
Intentan nombrarle ministro nuevamente y le encargan que se dirija a Asturias y controle las revueltas populares en contra de la colaboración del estado con los franceses.
Jovellanos se niega alegando su delicado estado de salud y se declara abiertamente del lado de los patriotas en contra del poder de los colaboracionistas con los franceses.
Cádiz
Se crea entonces la Junta Central Gubernativa del Reino y Jovellanos es nombrado miembro (vocal) de esa junta y consigue la convocatoria de las Cortes Generales para 1810 y se traslada a Cádiz.

Políticamente esto fue relevante ya que Jovellanos buscaba la reforma de la Constitución a través de un decreto que escribió y presentó.
Dicho decreto no fue aceptado y triunfaron los absolutistas y la Junta Central se disolvió.


En este momento Jovellanos pidió el retiro y su regreso a Asturias, siendo su regreso aceptado pero no así su retiro.
De esta forma Jovellanos parte de Cádiz con destino Vigo en 1810, en el bergantín «Nuestra Señora de Covadonga».


Últimos días de Jovellanos
Llegar a Asturias
Pero no estaba la historia de parte del ilustrado, ya que al arribar a puerto se entera que Gijón se encontraba ocupada por los franceses.
Jovellanos entra en una profunda depresión al ver que ya no dispone, como él mismo escribió, de bienes, de libros, de hogar, ni siquiera de patria.
Es aquí cuando escribe su obra «Memoria en defensa de la Junta Central».
Esta obra tiene un alto componente biográfico y en ella defiende a los miembros de la Junta Central.
Deja constancia en ella de la desilusión y la amargura que siente y que le acompañará hasta el fin de sus días.
Cuando los franceses abandonan Gijón viaja por tierra hasta su ciudad y toma conciencia del mal trato dado por los invasores a «su instituto», que había sido utilizado como cuartel general.


La mala fortuna
Pero quiso la mala fortuna que los franceses retornaron nuevamente a Asturias y ante tal evento Jovellanos hubo de huir de Gijón.
Se embarca en el puerto gijonés en dirección Galicia, pero las inclemencias del tiempo en forma de tempestad les obliga a guarecerse en el pueblo de pescadores de Puerto de Vega en Navia.

Jovellanos desembarca aquejado de una fuerte pulmonía, que en los días siguientes se agrava y termina causándole la muerte.
Era noviembre de 1811 y su cadáver fue trasladado a Gijón.
Desde el año 1978 su cuerpo reposa en la Capilla de los Remedios, al lado mismo de la que fuera su casa familiar, hoy convertida en museo.


Museo Casa Natal de Jovellanos
Obviamente, no es objeto de este artículo el museo, pero al haber sido la casa natal del protagonista haré una breve mención al mismo.
Está situado en el barrio gijonés de Cimadevilla y consta de 2 torres cuadradas unidas por un bloque y patio interior por el que se accede al resto de dependencias.


Se inauguró en 1971 con el propósito de promover el estudio y la difusión de la vida y obra de Jovellanos además del patrimonio artístico municipal de Gijón.

La obra expuesta incluye, además de objetos personales del ilustrado y mobiliario original de la casa, una recopilación de pinturas de las principales escuelas europeas (siglos XVII y XVIII).
Incluye además una extensa representación del arte asturiano desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Mencionar que la visita al museo es gratuita.
Te dejo unas imágenes para que te hagas una idea, y en el apartado otros enlaces de interés te enlazo a la página oficial del museo.










En resumidas cuentas
Objetivo del artículo
En este artículo, no es mi intención plasmar la vida y biografía de tan ilustre personaje gijonés.
Tan solo he querido trasladarte unas ideas básicas, de su forma de ser, de pensar, de su brillantez, de sus glorias y sus penas.
Y como explicito en el título, de la persona a la que todos admiramos y a la que todos nos gustaría parecernos en cierta manera.
Como persona brillante que fue, comienza en ascenso para ir adquiriendo el desencanto, básicamente por las zancadillas del absolutismo y la máquina que mueve las influencias y el poder.
Muestro, la bondad de la persona y las ganas de hacer enfrentado al mal hacer de los poderosos.
Muestro también la bondad y el buen hacer como forma y modelo de vida de este ilustre gijonés.
Estoy seguro de que muchos lectores se sentirán identificados con sus propias vidas.
Referencias utilizadas
Para la elaboración de este artículo me he guiado principalmente por 2 vías:
El libro titulado «Jovellanos o la virtud del ciudadano» del escritor Juan Carlos Gea y publicado por editorial Trea.
La biografía de Jovellanos, realizada por María Teresa Caso Machicado.
Esta biografía, realizada con todo lujo de detalles, está disponible en la web de la fundación foro Jovellanos del Principado de Asturias (adjunto el enlace en el apartado siguiente).

También he utilizado en mayor o menor medida los folletos facilitados en la visita al Museo-Casa Natal de Jovellanos.
Así pues tan solo te he acercado a la persona y te emplazo a que indagues un poco más en la vida de este ilustre gijonés.
Todas las imágenes de este artículo son propias y en su mayor parte han sido tomadas en el Museo-Casa Natal de Jovellanos, así como en las ciudades de Oviedo, Ávila, Sevilla y Cádiz.
Otros enlaces de interés
Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias
Museo casa natal de Jovellanos
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