Las termas romanas de Gijón no eran más (ni menos) que una casa de baños públicos de la época romana de Gijón.
Están situados en el «Campo Valdés» del barrio gijonés de Cimadevilla.
A día de hoy se conservan los restos de una parte de esa casa de baños convertida en museo, que muestran parte del pasado romano de la villa de Gijón.
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Indice del Artículo
¿Qué pretendían ser las termas romanas de Gijón?
Como el propio folleto del museo cita «las termas eran espacios para tonificar el cuerpo, con baños y saunas, y realizar ejercicios físicos«.

Eran lo que hoy podemos asimilar a un gimnasio, spa o centro para el deporte y ocio.
La salvedad es que estamos hablando de que se construyó allá por finales del siglo I y principios del siglo II d.C.
Esto implica que los baños y el deporte eran práctica habitual en la sociedad romana de aquella época.
Y eran además punto de encuentro para las relaciones sociales y difusión de la cultura.

sobre las termas romanas
Podían tener las termas carácter público o privado, en el caso de las termas romanas de Gijón hay indicios de que eran públicos.
Los ciudadanos acudían a ellas después del mediodía, momento en que las habitaciones estaban ya caldeadas y el agua de las piscinas calientes.
También al anochecer, después de la jornada de trabajo se acudía a las termas, que eran accesibles, a precios módicos, para todo el mundo incluido los esclavos.

Un poco de historia

Vestigios del Gijón romano
Dentro del actual concejo de Gijón existió un primer asentamiento romano llamado Noega, situado en lo que hoy es la Campa Torres.
En el apartado «otros enlaces de interés» te enlace a otro de mis artículos sobre el parque arqueológico de la Campa Torres.

El lugar estaba habitado por una rama de los astures denominada «cilúrnigos», que realizaban labores de metalurgia primaria y convivieron con los romanos invasores durante algún tiempo.
Por algún motivo que se desconoce, los romanos fueron abandonando este emplazamiento y desplazándose hacia el entorno del cerro de Santa Catalina, en el actual barrio de Cimadevilla.
Es en este segundo asentamiento, en la falda que cae hacia el arenal de la playa de San Lorenzo, donde se encuentran enclavadas las termas romanas.


Además de las termas, las excavaciones arqueológicas muestran vestigios de la construcción de una gran muralla defensiva, que rodeaba todo el cerro de Santa Catalina.
Es por ello que se deduce que la ciudad estaba emplazada en lo que hoy es el barrio de Cimadevillla.

También hay restos de una fábrica de salazón que pudo impulsar la economía de la época en esta villa romana, vinculada al puerto gijonés.
Mención aparte merece la villa romana de Veranes, en la parroquia gijonesa de Cenero.
Es el tercer asentamiento romano en el municipio de Gijón y se cree que fue un complejo residencial, con desarrollo agrario en terrazas, en la ladera de un monte.

Estos tres complejos o asentamientos romanos forman parte del conjunto de museos arqueológicos de Gijón, que merecen la pena visitar.
El yacimiento de Campo Valdés
Las termas romanas de Gijón están consideradas como las ruinas romanas más relevantes del norte de España.
Fueron descubiertas de forma fortuita al realizar unas obras de alcantarillado en los inicios del siglo XX, pero no se les prestó la atención adecuada en ese momento.
Al finalizar la guerra civil, se valoró si aflorar el yacimiento o reconstruir la iglesia de San Pedro construida sobre parte del yacimiento y destruida durante la guerra.

Se impuso esta última opción sobre la primera, ocultando parte del yacimiento para siempre.
No fue hasta los años 80 y 90 del siglo XX que se excavó la zona y salió a la luz gran parte de esta construcción.

Y vista la importancia del yacimiento se decidió llevar a cabo la adaptación del lugar como museo, que fue inaugurado en 1995.
Abandono y recuperación de las termas romanas de Gijón
Se cree que las termas funcionaron desde finales de su construcción en el siglo II hasta finales del siglo IV o principios del V.
En esos momentos fueron ocupadas por uno o varios nobles que lo usaron como vivienda y dejaron de tener carácter público, incluso una parte de las termas se usaron como basurero.

Esto último, lejos de «ser malo» permitió tener muestras de la forma de vida y costumbres de los ciudadanos de la época, en base a los residuos allí depositados.
Hay indicios en la excavación de que, posteriormente sobre los siglos V y VI, las termas fueron recuperadas y vuelven a ser baños públicos.

Y ya posteriormente y durante la edad media, el lugar se convirtió en zona de enterramientos y culto cristiano.


Todo esto ha quedado evidenciado en las excavaciones arqueológicas realizadas, y de todo ello puedes ver muestras en el museo.
La visita al museo
La visita al museo está muy bien organizada.

Recomiendo la lectura del folleto que te facilitan en el museo antes de iniciar la visita para estar al corriente de todo lo que vas a ver.
De nuevo cito textualmente lo que dice el folleto, esta vez al respecto de los objetivos del museo:
«Sus objetivos principales son la protección, conservación, investigación, divulgación y presentación didáctica de los restos recuperados en las excavaciones arqueológicas«.
Tras una agradable y corta entrevista de recepción que te hacen al entrar, te orientan sobre el sentido que has de seguir en la visita.

Comienzas con una zona informativa sobre las termas y su significado en el mundo romano de la época.
Esta zona está a los pies de parte de los restos de la muralla romana que rodeaba al antiguo Gijón romano de la época, hoy el barrio de Cimadevilla.



Continúas con una visita a los restos arqueológicos que resulta sencilla, pues solo tienes que seguir una pasarela por la que visitarás todos los puntos importantes del recinto.



Disfrutas, en un ambiente subterráneo, de unos vestigios que hoy llamaríamos «underground», perfectamente presentados y explicados por medio de paneles y juegos de luces.



Todo esto hace que te sumerjas en «un pasado que resulta sorprendentemente cercano«.
Adjunto a continuación normas de obligado cumplimiento y horarios para la visita a este estupendo y céntrico museo.


El sistema de calefacción romano
Se dice hipocausto a un sistema de calor o calefacción usado en la antigüedad clásica.

Estaba constituido por hornos y conductos bajo el pavimento para caldear habitaciones.
Este era el sistema utilizado por los romanos para calentar agua y estancias en sus termas o baños públicos.
Se caldeaba el aire bajo las habitaciones con un horno, el cual podía estar dentro o fuera del recinto, y que quemaba leña a tal efecto.
El aire a su vez calentaba el suelo de la habitación superior que podía contener agua en forma de piscina o no.



Las termas romanas de Campo Valdés tenían una zona fría, otra templada y una última zona calentada mediante este sistema de calor.

En el interior del museo una maqueta a escala, permite ver el funcionamiento de este sistema de calor.



Materiales de construcción de las termas
En la visita al museo puedes ver en sus vitrinas una colección de materiales propios de construcción de la época.
Son una muestra de los materiales con los que han sido construidas la termas de Campo Valdés.


Entre otros puedes ver fragmentos más o menos grandes de ladrillos, tejas, columnas y molduras e incluso elementos enteros.




También los puedes ver «in situ» en algunos de los habitáculos que antaño fueron las habitaciones frías, templadas o calientes.
Vida cotidiana y entorno
También en las vitrinas puedes ver una colección de restos de fauna y flora que se suponen animales y plantas que eran consumidos por los romanos esa época.
Todos ellos fueron recuperados en las excavaciones.



En base a esto se ha reconstruido, entre otros aspectos, la posible alimentación de la época.
También se ha recuperado materiales relacionados con la vida cotidiana, desde trozos de vidrio hasta restos de vajilla y utensilios de cocina, así como monedas.



Mención especial merece un fragmento de una muñeca de la época también recuperada en las excavaciones.
Todo esto y más puedes disfrutarlo expuesto en las vitrinas durante la visita al museo.
Pinturas murales
Ha quedado constancia de que las termas estaban decoradas mediante pinturas murales.
Eran muy frecuentes en la cultura romana las pinturas murales en viviendas y otros aposentos.

En algunas de las estancias, que puedes ver en la visita, observarás restos de pinturas murales en muros y en zócalos, mejor o peor conservadas.





También puedes ver restos de pinturas expuestas en las vitrinas.

En resumidas cuentas
Las termas romanas de Gijón están en el Campo Valdés, en pleno paseo del Muro de San Lorenzo, al lado de la iglesia de san Pedro y de la playa, en el mismo centro de la ciudad.

Es un entorno por el que transitan a diario miles de personas.
¿Cuántas veces habrás pasado por allí? ¿A qué esperas para entrar a visitarlas?
Y además la entrada es gratuita.
Es un espléndido vestigio gráfico del pasado romano de Gijón.
No te decepcionarán…
Te dejo algunas imágenes más del interior del museo para que te animes a ir a disfrutarlo…








Todas las imágenes de este artículo son propias a excepción de las recreaciones que han sido generadas con IA.
Otros enlaces de interés
Las termas romanas de Gijón, Asturias.com
Termas romanas los antiguos spa, fundaciónaquae
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