Las momias de Teverga, aunque muy desconocidas todavía, conforman uno de los muchos atractivos que el concejo atesora entre sus riquezas culturales.
En este artículo te acerco a estos cuerpos incorruptos y te doy unos pequeños esbozos de su historia.
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Indice del Artículo
Teverga concejo
Si preguntas, la mayoría de los asturianos creen que Teverga es un pueblo, pero no, Teverga es un concejo o municipio (que es lo mismo) del centro-sur de Asturias.

Es paso obligado si transitamos hacia León por el puerto de Ventana y sus principales pueblos son San Martín y La plaza, que están uno a continuación del otro y parecen el mismo pueblo.

De pasado minero, en la actualidad comparte protagonismo económico la agricultura-ganadería en descenso y el turismo que va en aumento.
El turismo está mayoritariamente enfocado a naturaleza y deporte de aventura así como a cultural y gastronómico.

Es destacable en Teverga su zona montañosa con el protagonismo de la Peña Sobia o sierra Sobia con su cueva Huerta.


También lo son (entre otros) la senda del oso, el Parque de la Prehistoria y su Colegiata de San Pedro.



Y se encuentra, el concejo de Teverga, enmarcado dentro del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2012.

Peña Sobia
La Peña Sobia, omnipresente desde toda Teverga, es un enorme macizo rocoso formado por caliza que separa los concejos de Teverga y Quirós, y se encuentra casi encima de San Martín y La Plaza.

Tiene algo más de 8 km. de extensión y en una de sus estribaciones alberga la Cueva Huerta, que tiene alrededor de 14.5 km. de galerías.


En su parte más alta alcanza unos 1700 metros y además de la mencionada Cueva Huerta tiene otras cavidades que en la actualidad están siendo estudiadas.


Son destacables como posibles visitas senderistas, en sus inmediaciones, la laguna de Sobia y el santuario de Nuestra Señora del Cébrano, además de las mencionadas en el apartado anterior.
La Colegiata de San Pedro
La construcción
Una colegiata es un templo católico que, sin ser catedral, posee un cabildo (básicamente un conjunto de sacerdotes con una estructura organizada), regido por un abad o por un prior.

En la actualidad solamente tiene presencia en la colegiata el cura párroco de teverga.

La colegiata de San Pedro data del siglo XI y en sus inicios fue un monasterio benedictino, convertido en colegiata posteriormente y regida por un abad.
A lo largo de su milenaria existencia ha sufrido varias remodelaciones siendo la más importante allá por el siglo XVIII en la que se modificó el claustro y la casa abacial (también llamado palacio abacial por algunos autores).

También en el siglo XVI se comenzó la construcción de su espléndida torre que se finalizó en el siglo XVIII.


Posteriormente y por franco deterioro tuvo dos importantes restauraciones en el siglo XX, la primera en la década de los 80 y la segunda en los 90, hasta llegar al estado actual.

El claustro
El claustro actual ha sido construido en el siglo XVIII a partir del que ya existía en sus orígenes que databa del siglo XV y que anteriormente fue lugar de enterramiento.





También a principio de siglo XXI se excavó el entorno de la colegiata para estudiar los enterramientos en los alrededores de la torre.
Dichos estudios hubieron de pararse por falta de medios económicos y a día de hoy se hayan cubiertos por una losa metálica en espera de reiniciarse.



El arte
La colegiata es claro ejemplo, en lo que a arte se refiere, de la transición del prerrománico al románico ya que aglutina caracteres propios de ambos períodos.

Tiene en su exterior relieves zoomórficos (parece ser que son los primeros del románico) representando a animales de la fauna asturiana.




Los mejor conservados están en la cara sur de la colegiata, también los hay en la cara norte (donde posteriormente se construyó el claustro) pero en peor estado de conservación.


El interior de la colegiata, está dividida en 3 naves separadas por arcos sustentados por columnas y cubiertas por bóvedas.
En los capiteles de las columnas se pueden observar imágenes de seres monstruosos.



Algunos de estos seres representados tienen cuatro patas y cabeza de animal y otros cuerpo humano y cabeza de animal.



Se estima que estos seres representan a hombres con máscaras, licántropos y demonios que exhiben el terror de la condena y el pecado humano.

También en su interior, dos capiteles muestran el pecado y la ignorancia del ser humano de la época.

El altar está presidido por un Cristo románico de talla en madera policromada que data del siglo XIII a cuyos pies estaban anteriormente las momias hasta ser trasladadas al lugar donde actualmente se encuentran.

Es uno de los mejores ejemplos de imaginería románica de Asturias.


Por todas estas características, su ambiente tenebroso y de misterio, a lo que sumamos las momias, la colegiata de Teverga produce en el visitante una «extraña sensación de desasosiego».

No obstante, pienso que no deberías pasar por Teverga sin realizar una visita a la colegiata, ya que en mi opinión resulta del todo enriquecedora.
Las momias
La primera impresión
Aun recuerdo siendo muy crío, cuando tenía alrededor de 7 u 8 años, cuando mi padre me llevó a visitar las momias de Teverga.
Desde el día anterior, que supe que iría a verlas, estuve muy intrigado y no alcanzaba a imaginarme como podrían ser.
Suponía que serían como las momias que salían en los dibujos animados de Scooby Doo envueltas en cintas blancas y corriendo tras los visitantes.
Nada que ver con lo que percibí al verlas ya que dentro de aquellas vitrinas acristaladas había dos cuerpos acartonados, que tenían en su cara una expresión extraña, como si quisieran gritar.






Recuerdo también que sus ropajes me parecieron viejos y anticuados y adiviné en ellas una enorme soledad como si estuvieran allí a desgana.


Pensé «a mi no me gustaría ser una momia cuando me muera«.
Ten presente, amigo lector, que mientras en Egipto se realizaba un proceso de embalsamamiento a las momias, éstas permanecen incorruptas por razones desconocidas, de forma natural.
Y es que mantienen su estado de momificación actual no habiendo recibido «tratamiento» alguno.


Cuando quedamos a solas
Cuando ya llevábamos un rato allí mi padre salió a fumar y me quedé solo en el interior del recinto de la colegiata donde están expuestas la momias al público.
Me senté en una pequeña banqueta de madera que había en una esquina y fuera de la vista de cualquiera, pensando, como piensa un niño, en lo que supondría ser una momia.
Los pocos visitantes que por allí pasaron ese día ya se habían ido, cuando, de repente, oí unos susurros que me dejaron petrificado y sin poderme mover.
H: padre, ya estamos solos otra vez?
P: sí hijo, como siempre
H: no soporto el frío que hace en este lugar, hasta cuando tendremos que estar aquí?
P: sé paciente hijo, ya sabes… este solo es un paso previo de camino a nuestro retiro prometido
Mi corazón iba a cien por hora, no podía creerme lo que me estaba sucediendo, las momias, sin haberse percatado de que yo estaba allí, hablaban entre ellas.
Me quedé callado sin poder ni siquiera pestañear pero sin darme cuenta hice un pequeño movimiento y la banqueta rechinó.
H: has sido tu Padre?
P: no, yo no he sido
H: quién anda ahí?
P: quién esta con nosotros?
Sintiéndome descubierto conteste en voz baja
Y: soy yo…
H: y quién eres tu?
P: eso, quién eres tu?
No podía creer lo que me estaba sucediendo, las momias estaban hablando conmigo….
Y: soy un niño y estoy aquí porque he venido a verlas, a visitarlas…
H: y qué quieres de nosotros?
P: que es lo quieres? no te parece que ya tenemos bastante con estar aquí solos y muertos de frío?
Y: no se enfaden conmigo, solo quería ver cómo es una momia y saber un poco sobre ustedes…
El diálogo
Yo estaba muerto de miedo y mis palabras hacia ellas eran más bien amigables, temiendo que si decía algo que no les gustara me hicieran «algo malo».
P: bien, y qué es lo que quieres saber?
H: Eso, que es lo qué te puede interesar de nosotros?
P: Acaso no sabes que se dice de nosotros que nuestra vida ha sido ejemplo de perversión, intolerancia, abuso de poder y crueldad?
Y: yo solo soy un niño y no entiendo esas cosas que me están diciendo. Solo quería saber quienes son, cómo ha sido su vida y por qué están aquí?
La confesión
Creo que las momias, en ese momento, comprendieron que no había atisbo alguno de maldad en mi y comenzaron a contarme su historia.
P: Yo soy el padre de este que esta encima de mí, y me llamo Lope de Miranda y Ponce de León, y he sido segundo Marqués de Valdecarzana.
Este marquesado tuvo origen aquí en Teverga aunque luego se extendió por Asturias y España, y esa es la razón por la que estoy aquí.
Fallecí en Madrid en el año 1688 y me han traído a Teverga allá por el año 1733, y ello debido a que mi cuerpo se ha mantenido incorrupto y momificado.
Mi vida ha estado llena de excesos y maldades y creo que es por ello que mi cuerpo se mantiene así, para que todo el mundo pueda verme y tome ejemplo de lo que no tiene que hacer en la vida.
En ese momento tomó la palabra el hijo…
H: Yo me llamo Pedro Analso de Miranda y fallecí en el año 1731, he sido abad de Teverga, obispo en Teruel e inquisidor en Santiago y me han traído aquí también por el año 1733, a la vez que a mi padre.
Tampoco mi vida ha sido ejemplo de «nada bueno» y creo que esa es la causa de que mi cuerpo permanezca incorrupto.
Es más, creo que estamos aquí «purgando» toda esa maldad que en vida hemos engendrado y por eso estamos malditos.
Y para que sirva de ejemplo de lo que no se debe hacer en vida, nos tienen aquí «expuestos en muerte».
Yo no daba crédito a lo que estaba oyendo, unos «señores» que habían vivido al menos hacía tres siglos y que permanecían momificados desde entonces se confesaban ante mí.
Y estaban arrepentidos de la maldad que habían propiciado en sus vidas….
La visita
De repente, escuché la voz de mi madre: !!!vamos hijo!!! es hora de levantarse… Tu padre ya está preparado y os vais a ver la momias a Teverga.
Pueden creerme que me sentí aliviado cuando me di cuenta de que todo había sido un sueño.
Ese día visité, con mi padre, las momias, tardamos alrededor de una hora en llegar a la Colegiata de San Pedro en Teverga.
En todo el viaje no paré de pensar en cómo serían las momias.
Al entrar en el recinto donde descansan pude ver sus cuerpos acartonados y la expresión de sus rostros.
Todo era tal y como lo había visto en el sueño pero, desde luego, no hicieron ademán de hablarme, aunque creo que una de las momias me sonrió y me guiñó un ojo, pero no podría asegurarlo.
Aun así «disfruté como un niño» de la visita y guardo un grato recuerdo del lugar desde entonces.
En resumidas cuentas
Recomiendo encarecidamente a todo el que lea este artículo que visite la colegiata y las momias de Teverga y así podrá ver todo lo que he descrito en él.

Es una experiencia totalmente diferente.
Espero tus comentarios.
Todas las imágenes de este artículo son propias y para la elaboración del mismo me he guiado principalmente por 2 textos :
El arte asturiano, de Carmen Adams Fernández (editorial Picu Urriellu)
50 lugares mágicos de Asturias, de David Madrazo (editorial Cydonia)
Como llegar
Las coordenadas GPS para llegar a la colegiata son:
Desde Oviedo se coge la autovía (A-63) dirección Grado y en la salida 9 dirección Trubia nos internamos en la carretera que entra hacia el valle del río Trubia (AS-228) a partir de aquí está todo indicado.
Solo un detalle, pasado Proaza, al llegar a un pueblo llamado Caranga de Abajo hay que girar a la derecha por un puente dirección Teverga, ya que en caso contrario seguirías hacia el concejo de Quirós.
Otros enlaces de interés
Las momias malditas de Teverga, espanafascinante.com
La Colegiata de San Pedro, tevergaturismo.es
Senderismo en la Peña Sobia, wikilok.com
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