Los Vaqueiros de Alzada, una cultura diferente

Si crees que este artículo puede ser útil ¡¡¡ compártelo !!!

Los vaqueiros de alzada fueron un grupo social peculiar y profundamente arraigado en el paisaje humano del occidente asturiano.

Durante siglos, estos pastores trashumantes protagonizaron una forma de vida marcada por el desplazamiento estacional entre las brañas altas, donde pasaban el verano, y los valles más templados, donde pasaban el invierno.

El término «alzada» hace referencia precisamente al hecho de “alzarse” o «levantar su casa» y subir con el ganado hacia las montañas en los meses cálidos.

No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema

Pepu Tejedor

En la década de los 90 del siglo pasado trabajé en el municipio asturiano de Valdés, cuya capital es Luarca.

Era en una zona interior del concejo, en la que frecuentemente trataba con personas descendientes de vaqueiros.

Pude observar en muchos de ellos el orgullo de ser vaqueiro… y también como otros se desmarcaban de esos orígenes.

Recuerdo un amigo que me explicaba que su apellido Gallo, nada tenía que ver con el apellido Gayo de origen vaqueiro

Otros apellidos como Ardura, Boto, Cano, Feito o Parrondo, por citar alguno, abundaban en la zona y tienen un claro origen vaqueiro.

Y municipios como Valdés, Cudillero, Allande, Tineo, Cangas de Narcea, Somiedo o Salas fueron escenarios habituales del sentir de la cultura vaqueira.

Zonas de influencia vaqueira marcadas por el habla vaqueiro aun hoy
Zonas de influencia vaqueira marcadas por ciertos vestigios de su habla vaqueira aun hoy, imagen obtenida en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval (Tineo).
Desde Luarca y Cudillero en la costa hasta las comarcas de Laciana y Babia en Leon

¿Quiénes eran los vaqueiros de alzada?

Dicen que en realidad fue Jovellanos, el ilustrado gijonés, quien denominó a los habitantes de la brañas vaqueiros, ya que vivían básicamente de su ganado vacuno.

Una comunidad trashumante con identidad propia

A diferencia de los campesinos sedentarios, conocidos como «xaldos», los vaqueiros conformaban una cultura nómada basada en la ganadería bovina.

Este estilo de vida exigía resistencia, conocimiento del entorno y una organización familiar que giraba en torno a los ciclos naturales del clima.

Por ello, sus costumbres y creencias eran profundamente ligadas a la tierra, al clima y, sobre todo, al ganado.

Ganado bovino propio de los vaqueiros de alzada
La vaca asturiana de carne, propia de la trashumancia vaqueira
Vacuno de leche en Asturias
También, aunque en menor medida, los vaqueiros criaban vaca de leche para su alimentación y aprovechamiento de sus derivados lácteos

La trashumancia que practicaban no era de larga distancia como la de los pastores castellanos con la Mesta, sino más bien una trashumancia vertical.

Consistía en desplazarse entre altitudes para aprovechar los pastos de los distintos ecosistemas del territorio asturiano.

Pastos de las zonas altas de montaña propias de la trashumancia vaqueira
Pastos de las zonas altas de montaña propias de la trashumancia vaqueira durante el verano

Aislamiento social y rechazo

Lo más llamativo del fenómeno vaqueiro no es únicamente su forma de vida, sino también el trato que recibieron por parte del resto de la sociedad asturiana.

Fueron objeto de fuertes prejuicios, marginación y estigmatización.

Se les consideraba diferentes por su estilo de vida, su habla peculiar, sus costumbres, e incluso por cuestiones como la alimentación o la música que practicaban.

Flauta vaqueira en el museo vaqueiro de Asturias
Flauta típicamente vaqueira que puedes ver en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo

Durante siglos, el matrimonio entre vaqueiros y xaldos estuvo mal visto, y hasta las iglesias se dividían en dos zonas, una para “los de fuera” o vaqueiros y otro para los sedentarios o xaldos.

Marcas que delimitaban la posición de los vaqueiros dentro de la iglesia de San Martín de Luiña en Cudillero en Asturias
Marcas escritas que aun hoy puedes ver y que delimitaban la posición de los vaqueiros dentro de la iglesia de San Martín de Luiña en Cudillero

Sin embargo, pese al desprecio social, los vaqueiros mantuvieron con orgullo su identidad diferenciada.

Un símbolo de resistencia cultural

Hoy en día, los vaqueiros de alzada son vistos como un símbolo de resistencia cultural y de arraigo a sus tradiciones.

Su historia no solo testimonia una forma de vida alternativa y adaptada al entorno, sino también una lucha continua por mantener su dignidad frente a la incomprensión y el rechazo.

Representan, en esencia, ese espíritu asturiano que sabe sobrevivir con autenticidad en condiciones difíciles.

Mural explicativo de las danzas y bailes típicos vaqueiros en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Quizás la mayor expresión del orgullo vaqueiro se mostraba en sus danzas y bailes.
En la imagen mural explicativo de las danzas y bailes, así como los pasos típicos y su significado, que puedes ver en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo

Orígenes históricos de los vaqueiros de alzada

La historia de los vaqueiros de alzada está íntimamente ligada al paisaje agreste de la cordillera Cantábrica.

También a la necesidad de adaptar la vida rural a un entorno montañoso donde las estaciones marcaban el ritmo de la subsistencia.

Pastos altos de la cordillera Cantábrica
Pastos altos de la cordillera Cantábrica, hábitat idóneo para el ganado durante el verano

Aunque sus orígenes no están documentados con precisión, diversas fuentes históricas, tradiciones orales y estudios etnográficos permiten reconstruir su evolución desde la Edad Media.

Mural explicativo de los orígenes de los vaqueiros en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Mural explicativo de los orígenes de los vaqueiros en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo

Hay una teoría infundada al respecto de su origen, según la cual los vaqueiros son hijos de los invasores vikingos, y de ahí el rechazo y el estatus más bajo en la sociedad.

Nunca se ha podido demostrar tal extremo y no hay dato alguno que secunde esta hipótesis.

Primeras menciones documentadas

Las referencias más tempranas a comunidades trashumantes en Asturias aparecen en documentos bajomedievales, principalmente desde los siglos XIII y XIV.

Estas menciones describen rutas, derechos de pasto y conflictos entre aldeanos sedentarios y grupos trashumantes, donde los vaqueiros ya se perfilan como una comunidad diferenciada.

Reproducción de manuscritos referentes a los vaqueiros en el museo vaqueiro de Naraval en Tineo en Asturias
Desde pleitos hasta órdenes de empadronamiento puedes ver en las réplicas de estos manuscritos en el Museo Vaqueiro

En escrituras parroquiales, censos y pleitos por uso de tierras, se empieza a distinguir a “los de alzada” como personas que ocupaban las brañas durante el verano.

Las brañas eran tierras de pastoreo en zonas elevadas, muchas veces comunales, donde los vaqueiros instalaban sus viviendas temporales llamadas teitos, hechas con piedra y cubiertas de escoba o paja.

Reproducción de un teito vaqueiro en el Museo del Pueblo de Asturias en Gijón
Reproducción de un teito vaqueiro en el Museo del Pueblo de Asturias en Gijón

Contexto medieval: pastoreo, trashumancia y el alzamiento estacional

Durante la Edad Media, la economía asturiana se basaba en la agricultura de subsistencia y la ganadería, especialmente vacuna.

En este marco, los vaqueiros desarrollaron un modelo trashumante que les permitía aprovechar los diferentes ecosistemas según la estación.

Mural explicativo de diferentes rutas de trashumancia de los vaqueiros en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Mural explicativo de diferentes rutas de trashumancia de los vaqueiros en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval

En invierno descendían a los valles bajos, donde el clima era más benigno y en primavera comenzaban “la alzada” hacia los pastos altos y las brañas.

Una braña, como ya dije, en Asturias, es un tipo de pastizal de montaña utilizado para el pastoreo del ganado durante primavera y verano.

Brañas de alta montaña para el verano vaqueiro
Las brañas de alta montaña solían estar próximas a refugios en la roca como cuevas para guarecerse el ganado de las tormentas ya que no pocas vacas han muerto por la acción del rayo en la montaña

Este sistema requería organización familiar, planificación y una cultura profundamente adaptada a las condiciones naturales y para ello se construían en las brañas cabañas, como los «teitos» de Somiedo.

Refugio o vivienda temporal en la braña para el vaqueiro
No todas las viviendas son como los teitos, aquí vemos una reproducción de una vivienda en la braña hecha con piedra incluido su techumbre

La trashumancia vertical permitía mantener rebaños sanos y productivos sin agotar los recursos de una sola zona.

Diferencias con otros grupos rurales asturianos

Desde el principio, los vaqueiros fueron vistos como “los otros” dentro del mosaico social asturiano.

Su movilidad, sus costumbres propias y su aparente aislamiento crearon una separación cultural respecto a los xaldos, campesinos sedentarios que vivían en aldeas fijas y cultivaban la tierra de forma más intensiva.

Estas diferencias no solo se percibían en el estilo de vida, también en aspectos como la lengua (se decía que los vaqueiros hablaban un bable más arcaico o con influencias leonesas), el vestir, las celebraciones e incluso en el uso litúrgico del espacio parroquial.

Vestimenta de hombre vaqueiro
La vestimenta marcaba una de las diferencias del vaqueiro con respecto a los xaldos, y por ello eran despreciados y marginados.
Como ves en la imagen su forma de vestir se asemeja en cierta manera a la de un «bandolero»

Algunos estudios han propuesto que los vaqueiros podrían descender de grupos bereberes llegados con la invasión musulmana.

Habrían sido posteriormente acogidos en zonas montañosas, aunque estas teorías son más especulativas que confirmadas, al igual que la de los vikingos.

Con esto trazamos las raíces históricas de una comunidad que desde sus primeros siglos mostró una identidad singular y resistente.

Forma de vida de los vaqueiros de alzada

El modo de vida de los vaqueiros de alzada estaba intrínsecamente ligado a su entorno natural y al ritmo de las estaciones.

En el corazón de su economía se encontraba la ganadería bovina, que no solo les daba alimento, sino también identidad, movilidad y una fuente de comercio.

Ganado bovino propio de los vaqueiros de alzada
Aun cuando también eran poseedores de otro tipo de ganado, el bovino era la base de la vida vaqueira

Trashumancia: rutas y temporadas

Los vaqueiros practicaban una trashumancia vertical, desplazándose desde los valles invernales hacia las brañas montañosas en primavera.

Brañas de alta montaña para el verano vaqueiro
Brañas montañosas en donde pasta el ganado bovino durante la primavera y verano

Estos recorridos, aunque relativamente cortos en distancia, implicaban un cambio total en la organización familiar y en la infraestructura.

En invierno vivían en aldeas más templadas, con acceso a mercados y espacios parroquiales.

En verano subían a las brañas, donde pastaba el ganado y construían sus teitos, refugios tradicionales de piedra y cubierta vegetal.

Reproducción de un teito vaqueiro en el Museo del Pueblo de Asturias en Gijón
Otro tipo de cabaña vaqueira en las brañas, en este caso hecha en su totalidad de cubierta vegetal

El traslado se hacía en grupo familiar, con mujeres, niños y animales.

Durante siglos, este movimiento estacional moldeó la arquitectura rural asturiana, los caminos de herradura, e incluso el paisaje.

Camino de herradura
Un camino de herradura es aquel que resulta tan estrecho que solo personas y bestias pueden transitar por él pero no carros u otros vehículos de tracción animal

Muchos prados altos fueron habilitados y mantenidos por generaciones de vaqueiros.

Ganadería y comercio

La economía vaqueira giraba principalmente en torno a la cría de vacuno, aunque también se criaban cerdos, cabras, ovejas y gallinas para consumo propio.

gallinas de los vaqueiros
ovejas de los vaqueiros
Además de ganado vacuno los vaqueiros criaban otros como gallinas, ovejas, cabras y cerdos para su alimentación

Poseían además caballos y mulas que usaban en sus desplazamientos.

Caballos de los vaqueiros
Buenos ejemplares de caballos vaqueiros

Las vacas eran la base del sustento y leche y derivados como manteca, cuajada y queso, carne y cuero eran fuentes de ingresos e intercambio, además de tracción para el transporte y la labranza.

Derivados lácteos y embutidos eran objeto de intercambio en los mercados por los vaqueiros
Derivados lácteos y embutidos eran objeto de intercambio en los mercados

Muchos vaqueiros acudían a ferias de ganado, como las de Tineo o Cangas del Narcea, donde vendían o intercambiaban reses.

También desarrollaron rutas comerciales con zonas costeras o urbanas, a pesar de que muchas veces eran mal vistos por los comerciantes sedentarios.

Organización familiar y roles sociales

Las familias vaqueiras constituían unidades de trabajo y subsistencia.

Vivían en condiciones duras, sin lujos, pero con una fuerte cohesión interna.

El hogar se trasladaba en bloque, y cada miembro cumplía su rol.

Los hombres cuidaban del ganado, construían refugios y llevaban a cabo las negociaciones comerciales e intercambios.

Mural explicativo de diferentes faenas y roles de los vaqueiros en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Mural explicativo de diferentes faenas y roles de los vaqueiros que puedes ver en el Museo Vaqueiro

Las mujeres se encargaban de las tareas domésticas, elaboración de productos, y la educación de los hijos.

Los niños, desde muy temprano, participaban en las labores, aprendiendo el oficio vaqueiro.

La figura del patriarca era habitual, pero el respeto por la sabiduría femenina también estaba presente en decisiones comunitarias.

Mujer vaqueira hilando lana para tejer
Mujer vaqueira hilando lana para tejer

En muchos casos, las mujeres vaqueiras preservaron el saber oral, la música y las costumbres.

Instrumentos musicales de origen vaqueiro
Instrumentos musicales de origen vaqueiro
El tambor y las castañuelas eran habituales en la música vaqueira

El estilo de vida vaqueiro era duro, adaptado a la montaña y a una economía de subsistencia, pero también era rico en comunidad, sabiduría natural y una conexión profunda con los ritmos de la tierra.

Costumbres y cultura popular de los vaqueiros de alzada

La cultura vaqueira se desarrolló en paralelo a su forma de vida trashumante y a su entorno natural.

Alejados del influjo urbano y de las corrientes culturales dominantes, los vaqueiros forjaron tradiciones que aún hoy resuenan en la memoria colectiva de Asturias.

Obra sobre los vaqueiros de alzada

Esta cultura incluía música, danzas, vestimenta, celebraciones y prácticas culinarias propias.

Vestimenta tradicional

La indumentaria vaqueira tenía rasgos distintivos que los separaban claramente de los xaldos y otros grupos rurales.

Los hombres vestían con pantalones de lienzo, chaquetas amplias, faja y sombrero de ala ancha y en la braña, añadían capas de lana para protegerse del frío.

Vestimenta vaqueira de hombre
Vestimenta vaqueira de hombre

Las mujeres usaban sayas largas, pañuelos de cabeza y delantales bordados y los colores, aunque no siempre, solían ser oscuros por pragmatismo y por tradición.

Vestimenta vaqueira de mujer
Vestimenta vaqueira de mujer

Se decía que la ropa vaqueira tenía un aire más tosco y práctico, aunque con detalles bordados que revelaban la artesanía local y el orgullo estético.

Vestimenta vaqueira de mujer
Otro modelo de vestimenta vaqueira de mujer

Música, danzas y celebraciones

Uno de los elementos más vivos de la cultura vaqueira era su música tradicional.

Era transmitida oralmente e incluía:

  • Romances y cantares narrativos de la vida en la braña, el amor imposible entre vaqueiros y xaldos, o hazañas del mundo rural.
  • Gaita asturiana y pandereta, que eran los instrumentos predominantes en fiestas vaqueiras.
  • Danzas como la danza prima o bailes de pareja, con giros rápidos y pisadas fuertes, a menudo en celebraciones religiosas o bodas.
Pandereta y castañuelas vaqueiras
Gaita vaqueira
La pandereta, castañuelas y la gaita eran los instrumentos que dominaban el folclore vaqueiro

La Boda Vaqueira, que hoy se celebra en Aristébano, en el concejo de Valdés, cada verano, es una reconstrucción folclórica de estas ceremonias.

En ella, el pueblo rememora el rechazo social que sufrían los matrimonios mixtos entre vaqueiros y sedentarios.

Panel informativo de la "boda vaqueira" o fiesta vaqueira en Aristébano, en el recinto de Banco Sabadell en la F.I.D.M.A. en Gijón
Panel informativo de la «boda vaqueira» o fiesta vaqueira en Aristébano, en el recinto de Banco Sabadell en la F.I.D.M.A. en Gijón

Cocina y alimentación

La dieta vaqueira se basaba en productos del ganado y en lo que ofrecía la montaña:

  • Manteca, leche y queso eran productos básicos diarios.
  • Garbanzos, patatas y berzas eran productos cultivados o de intercambio.
  • Carne de vaca, cerdo o cabra, era consumida en ocasiones especiales.
  • Postres caseros, como las frixuelos, las natillas, o los bizcochos de manteca.
Berzas asturianas
Las berzas y otros cultivos de temporada eran utilizadas en potajes de manera habitual y utilizadas también para intercambio en los mercados
Rosquillas de manteca de vaca
Bizcocho de manteca vaqueiro
Las rosquillas o el bizcocho vaqueiro, todo ello hecho de manteca… un manjar

La comida era sencilla pero nutritiva, adaptada al clima y al esfuerzo físico del pastoreo.

Cabra
La carne de cabra o cabrito era muy apreciada en las celebraciones vaqueiras

Las recetas pasaban de generación en generación y muchas aún se preparan en casas vaqueiras.

Guiso de caldereta de cabrito vaqueiro
Guiso vaqueiro de caldereta de cabrito

Esta vida cultural no solo les dio cohesión como comunidad, sino que se convirtió en símbolo de resistencia y reafirmación frente a una sociedad que los marginaba.

Lo vaqueiro no era solo una forma de vida, era una forma de ver y estar en el mundo.

La identidad vaqueira y el rechazo social

Pocos grupos en la historia de la España rural han sido tan singularmente marginados como los vaqueiros de alzada.

Su forma de vida nómada, sus costumbres diferenciadas y su aislamiento físico y simbólico los convirtieron en objeto de prejuicios persistentes.

Pastos de montaña para el ganado vaqueiro
El aislamiento que soportaban los vaqueiros durante gran parte del año marcaba su carácter y su forma de ser

Sin embargo, lejos de diluirse, los vaqueiros forjaron una identidad combativa y orgullosa que resistió el paso del tiempo.

Autonomía y orgullo colectivo

La identidad vaqueira se construyó en la montaña, entre pastos altos, caminos tortuosos y aldeas semiabandonadas.

Esta geografía difícil afianzó su autosuficiencia:

  • Vivían en comunidades cerradas, con fuerte sentido de pertenencia.
  • Mantenían costumbres, música, cocina y ritos propios, ajenos al influjo urbano.
  • Practicaban formas de solidaridad rural, como la ayuda en el traslado entre estaciones.
Mural explicativo de la ubicación de las diferentes brañas por concejos de Asturias en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Mural explicativo de la ubicación de las diferentes brañas por concejos de Asturias que puedes ver en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo

Su orgullo vaqueiro estaba íntimamente ligado a su oficio de pastores.

Se consideraban custodios de la montaña, conocedores de ciclos naturales, y guardianes de tradiciones ancestrales.

No era raro escuchar en cantares vaqueiros frases como «somos de alzada, libres como el viento que barre la braña».

Rechazo y prejuicios históricos

Desde la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XX, los vaqueiros fueron estigmatizados como inferiores, incultos o incluso moralmente sospechosos.

Mural explicativo de la herencia vaqueira y su evolución en el Museo Vaqueiro de Asturias en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Sin embargo, aun siendo muy despreciados, tenían sistemas y formas de hacer muy evolucionadas como por ejemplo su sistema de herencia entre familiares, explicado en este mural que puedes ver en el Museo Vaqueiro en Naraval

Los xaldos o campesinos sedentarios, solían verlos como intrusos en la parroquia y como forasteros en su propia tierra.

Vista de la iglesia de San Martín de Luiña en Cudillero en Asturias
Tanto por los xaldos como por la misma iglesia fueron mal vistos y en cierta manera estigmatizados por su «vida libre» al margen de normas

Las formas que tomó esta discriminación fueron numerosas:

  • Matrimonios prohibidos ya que se impedía o maldecía la unión entre vaqueiros y xaldos.
  • Iglesias divididas ya que algunos templos colocaban a los vaqueiros en bancos separados, o incluso les negaban el entierro en el cementerio común.
  • Educación negada ya que en muchas zonas, los niños vaqueiros no eran aceptados en escuelas junto a los sedentarios.
  • Mitos despectivos ya que se decía que “no sabían rezar”, “no sabían leer” o que “vivían como animales.”
Interior de la iglesia de San Martín de Luiña en Cudillero en Asturias
Y eran en las iglesias, además de limitados en su espacio a ocupar, avisados ante su actitud para la observancia de ciertas formas de «comportamiento cívico», observa la base de la cruz que simboliza el infierno para quien no se atenga a normas

Estos prejuicios fueron sostenidos por la tradición oral, por ciertos documentos parroquiales e incluso por costumbres legales no escritas.

La barrera del matrimonio con los xaldos

Uno de los símbolos más notorios de la marginación vaqueira fue el tabú del matrimonio mixto.

Durante siglos, fue socialmente condenable que un vaqueiro se casara con una persona de pueblo sedentario.

A menudo se hacían ceremonias aparte, y en muchos casos se les expulsaba de ambos mundos por romper la norma.

Madre y bebé vaqueiros en el interior de la habitación
El matrimonio no era fácil para los vaqueiros y ello porque en esencia no se quería la proliferación de la estirpe, por parte de los no vaqueiros, para esta raza y mucho menos de la mezcla.
Piensa que para la iglesia esa «libertad vaqueira» simbolizaba algo demoníaco, que se escapaba a su control

Este rechazo se convirtió en una narrativa recurrente en canciones, leyendas y romances vaqueiros.

El amor prohibido entre un joven vaqueiro y una muchacha del valle es uno de los relatos más repetidos en la memoria oral asturiana.

A través de estos mitos, los vaqueiros elaboraron su resistencia, no desde la confrontación directa, sino desde la firmeza de lo propio.

Mantuvieron sus rituales, sus formas de expresarse, y su visión del mundo.

Esto es una muestra de que la historia de los vaqueiros no es solamente una historia de pobreza rural, sino una profunda crónica de dignidad y resistencia cultural.

Répllica de manuscrito de vaqueiros contra xaldos en el museo vaqueiro de Asturias
Réplica de manuscrito de vaqueiros contra xaldos que puedes ver en este mural explicativo en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo

Ese espíritu evolucionaría con los cambios sociales de los siglos XVIII y XIX.

La evolución histórica: del Antiguo Régimen a la modernidad

Los siglos XVIII y XIX marcaron una transición decisiva en la historia rural asturiana.

Mientras España intentaba modernizarse tras siglos de estructura feudal, los vaqueiros se vieron inmersos en nuevas dinámicas socioeconómicas que, modificaron aunque no borraron, sus costumbres trashumantes.

Reformas agrarias y presión institucional

Durante el siglo XVIII, con el reinado de los Borbones y el impulso ilustrado, comenzaron reformas que afectaron los sistemas comunales de propiedad.

Las tierras de uso colectivo, como muchas brañas vaqueiras, fueron objeto de:

  • Desamortizaciones o procesos de privatización que pusieron en manos particulares terrenos antes pertenecientes a municipios o la Iglesia.
  • Regularización fiscal, los vaqueiros empezaron a ser integrados en censos, obligados a pagar tributos y a respetar nuevos límites legales de movilidad.

Estos cambios chocaban con su modelo nómada, basado en la ocupación estacional y en derechos tradicionales.

Tan solo mencionar el ejemplo del «trato de ganado» en donde la palabra del tratante tenía tanto valor como cualquier escrito por poner un ejemplo de derecho tradicional.

Réplica de manuscrito donde se dicta que los vaqueiros deben pagar impuestos en el museo vaqueiro de Asturias
Réplica de manuscrito donde se dicta que los vaqueiros deben pagar impuestos

Muchos vaqueiros perdieron acceso a brañas que usaban desde generaciones, y debieron adaptarse a un mundo regulado, desde oficinas a notarios.

Influencias de la industrialización y el ferrocarril

Con el siglo XIX llegó la revolución industrial y fábricas, minería y ferrocarriles se expandieron por Asturias.

Para los vaqueiros, esto tuvo consecuencias mixtas:

  • Apertura de mercados, podían transportar ganado o productos lácteos más lejos y más rápido.
  • Desplazamiento territorial, muchas vías férreas atravesaron antiguas rutas trashumantes, cambiando paisajes y dificultando trayectos.
  • Atracción laboral, algunos jóvenes vaqueiros dejaron el pastoreo para trabajar en minas, fábricas o talleres urbanos.

Aunque esto supuso nuevas oportunidades, también implicó una pérdida paulatina de la cultura tradicional.

Museo del Ferrocarril en Gijón
El ferrocarril propició el desplazamiento tanto de personas como de ganado, con lo que «la alzada» perdió peso a nivel económico

Las canciones, los oficios y el estilo de vida vaqueiro quedaron como recuerdos más que como realidades cotidianas.

El cambio generacional y el inicio del declive

En la segunda mitad del siglo XIX, el estilo de vida vaqueiro comenzó a languidecer.

Entre las causas más significativas:

  • Desinterés juvenil ya que las nuevas generaciones, atraídas por la vida urbana o escolarizada, abandonaban la trashumancia.
  • Presión social, el estigma persistente contra los vaqueiros hacía que muchos ocultaran su identidad para “encajar” en la sociedad.
  • Transformación agraria, ya que el aumento del cultivo intensivo en valles antes usados por vaqueiros dificultó su retorno invernal.

Aunque la trashumancia siguió existiendo en zonas como Tineo, Valdés o Cangas del Narcea, ya no era el sistema dominante.

Quedaban pocas familias vaqueiras, cada vez más integradas en la vida sedentaria y cada vez más lejos de las brañas.

Factoría de Arcelor en Gijón
Durante la segunda mitad del siglo XIX y sobre todo durante el siglo XX las grandes factorías y fábricas vinculadas a la metalurgia y la minería aglutinaron a una gran parte de jóvenes vaqueiros que abandonaron su forma de vida para irse a trabajar a estas fábricas y talleres en el entorno de las ciudades

Este aspecto retrata una encrucijada, la de un pueblo que, ante la modernidad, debió hacer ajustes entre conservar su esencia y adaptarse a un mundo que cambiaba a gran velocidad.

Reproducción de una casa vaqueira en el museo vaqueiro de Asturias
Los jóvenes cambiaron la austeridad del hogar vaqueiro por las viviendas que en muchos casos proporcionaba las fábricas en las ciudades.
En la imagen réplica de vivienda clásica vaqueira en el Museo Vaqueiro de Naraval

Pero como veremos, los vaqueiros no desaparecieron del todo… sino que renacieron en la memoria colectiva.

Vaqueiros en el siglo XXI: memoria, folclore y reivindicación de identidad

Aunque la trashumancia tradicional vaqueira ha casi desaparecido como práctica económica, su huella persiste, y se ha intensificado como legado cultural.

En el siglo XXI, los vaqueiros no solo son recordados con respeto, sino que se han convertido en símbolo de resistencia, autenticidad y arraigo asturiano.

Diploma de vaqueiro de honor
Diploma de vaqueiro de honor que puedes ver en el Museo Vaqueiro de Asturias

Preservación de la memoria colectiva

Numerosos esfuerzos han surgido para documentar, estudiar y transmitir la historia de los vaqueiros.

Entre ellos destacan:

  • Publicaciones históricas y etnográficas: libros, estudios académicos y artículos que exploran sus costumbres, lenguaje y discriminación sufrida.
  • Testimonios orales: recopilación de relatos de ancianos vaqueiros, preservando la sabiduría popular.
  • Documentales y programas de televisión: narran sus vidas en las brañas, sus celebraciones y su relación con el entorno natural.
Escritos y publicaciones sobre los vaqueiros de alzada que puedes ver en el museo vaqueiro de Naraval en Tineo
Multitud de escritos y publicaciones se han escrito sobre el mundo de los vaqueiros de alzada

Estos archivos han sido fundamentales para reconstruir con rigor la imagen vaqueira, apartándola de los estereotipos que durante siglos la deformaron.

Fiestas vaqueiras y el folclore rescatado

Hoy en día, varias localidades asturianas celebran fiestas y romerías vaqueiras que mezclan homenaje, folclore y enseñanza histórica.

Las más destacadas son:

  • La Boda Vaqueira de Aristébano: se celebra cada julio, con ceremonias tradicionales que rememoran las bodas entre vaqueiros, incluyendo música, danzas, trajes típicos y gastronomía.
  • Romerías en brañas: como en Brañaseca, Busmarzo o Demués, donde se reúnen vecinos y visitantes para honrar la cultura vaqueira.
  • El Mercado Vaqueiro de San Martín de Luiña, que se celebra el primer fin de semana de Agosto.
Mercado vaqueiro de San Martín de Luiña en Cudillero en Asturias
Mercado vaqueiro de San Martín de Luiña en el concejo de Cudillero

Estas y otras fiestas sirven no solo para conservar la memoria, sino para transmitirla a las nuevas generaciones de forma lúdica y emotiva.

Museos, asociaciones y activismo cultural

La institucionalización de la identidad vaqueira ha cobrado impulso en las últimas décadas:

  • Museos etnográficos como el de Naraval (Tineo), con colecciones sobre vida pastoril, herramientas, música y relatos de vida.
  • Asociaciones culturales como la Asociación de Vaqueiros de Alzada, que organizan charlas, exposiciones y rutas históricas.
  • Reivindicación en medios, articulistas, periodistas y escritores recuperan la memoria vaqueira en prensa regional, redes sociales y espacios educativos.
Museo Vaqueiro de Asturias, en Naraval en Tineo en Asturias
Museo Vaqueiro de Asturias, en Naraval en Tineo en Asturias
Vistas del Museo Vaqueiro de Asturias, en Naraval en el concejo de Tineo, visita obligada si quieres saber sobre los vaqueiros y su cultura

Todo ello ha contribuido a una revalorización activa de lo vaqueiro, que ya no se ve como una etapa superada, sino como una raíz que sigue viva.

Recuperación de la identidad

Quizás lo más emocionante es ver cómo descendientes vaqueiros, antes silenciados por el estigma, hoy afirman con orgullo su origen.

Reconocimiento vaqueiro
Reconocimiento y orgullo vaqueiro plasmado por la Asociación Cultural Manxelón

El vaqueirismo ha pasado:

  • De ser ocultado, a ser exhibido como valor patrimonial.
  • De ser símbolo de atraso, a representar resistencia cultural.
  • De habitar la montaña, a habitar la memoria colectiva.

Para muchos asturianos, redescubrir sus raíces vaqueiras significa reencontrarse con un pasado auténtico, libre y rebelde.

Proceso explicativo de la cocina vaqueira en el museo vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Proceso explicativo de la lana vaqueira en el museo vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
La cocina o el tratamiento de la lana son explicados con orgullo por los vaqueiros actuales como parte de su historia

Es una forma de decir: «venimos de gente que vivió de pie, aunque se les quiso de rodillas».

Este artículo revela que la historia de los vaqueiros no ha terminado, tan solo ha tomado nuevas formas, nuevas voces y nuevas celebraciones.

El valor de los vaqueiros para la cultura asturiana

Incluyo una reflexión final sobre el legado duradero de los vaqueiros a nuestra cultura e identidad.

Los vaqueiros de alzada fueron mucho más que pastores trashumantes, fueron custodios de una manera de vivir arraigada al paisaje, la tradición y la resistencia.

Mural explicativo de la vivienda vaqueira y su evolución en el Museo Vaqueiro de Asturias en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Mural explicativo de la vivienda vaqueira y su evolución, la cual marcó la arquitectura en muchas zonas de la geofrafía asturiana y que puedes ver en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval
Casa vaqueira en Naraval en Tineo en Asturias
Como ves son construcciones humildes y como en este caso cuadra abajo, vivienda en medio y hórreo o almacen arriba

Su historia, tejida entre brañas y valles, entre rechazo y orgullo, representa una voz única dentro del mosaico cultural de Asturias.

Un modo de vida en armonía con la naturaleza

La relación de los vaqueiros con la tierra y las estaciones es una muestra de adaptación ecológica y sabiduría tradicional.

En un tiempo en que se habla cada vez más de sostenibilidad y de volver a lo rural, su modelo nómada, su respeto por los ciclos naturales y su economía de subsistencia cobran nueva relevancia.

Brañas de montaña en la cordillera Cantábrica
Los vaqueiros dieron vida a estos terrenos de alta montaña utilizándolos para el ganado, pasos y puertos, majadas y refugios, que de otra manera estarían olvidados y abandonados

Los vaqueiros vivieron con lo que les daba el entorno, sin explotarlo ni exprimirlo y su forma de vida era discreta, prudente y profundamente respetuosa.

Una historia de resistencia cultural

A lo largo de siglos, esta comunidad supo resistir al prejuicio, al olvido y a la marginación.

En lugar de disolverse, transformó el rechazo en símbolo, la diferencia en orgullo y la exclusión en narrativa.

Cacharrería y utensilios vaqueiros
Cacharrería y utensilios vaqueiros
Cacharrería y utensilios vaqueiros
Cacharrería y utensilios vaqueiros
Desde cacharrería y utensilios de cocina para el llar, hasta un «taca-taca» para que el bebé comience a dar sus primeros pasos, hasta una máquina para tejer lana, todo ello se muestra con orgullo en el Museo Vaqueiro de Naraval

Su música, sus romances, sus danzas y hasta sus silencios hablaban de dignidad.

Fueron excluidos de los altares, de los censos, de los matrimonios mixtos… pero nunca de la historia.

Hoy, esa exclusión se convierte en testimonio de una cultura capaz de sobrevivir en los márgenes y de renacer en la memoria.

Un legado que aún respira

En la Asturias de hoy, los vaqueiros de alzada son parte fundamental del imaginario colectivo:

  • En las fiestas que recuerdan sus bodas y sus cantares.
  • En los museos que recogen su forma de vida.
  • En los descendientes que reivindican con orgullo su origen.

Su figura se ha transformado en emblema de autenticidad, en contra del olvido.

Cuarto "la folga" o habitación de invitados de una casa vaqueira, reproducción en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo
Cuarto «la folga» o habitación de invitados de una casa vaqueira, reproducción en el Museo Vaqueiro de Asturias en Naraval en Tineo

Son símbolo de cómo las culturas pequeñas, marginadas o despreciadas pueden iluminar grandes verdades sobre la identidad, la diversidad y la resistencia.

Y me atrevería a decir que lo vaqueiro representa hoy esa auténtica libertad de una época en que no había controles exhaustivos del poder político, económico o digital.

En resumidas cuentas

Los vaqueiros nos enseñan que no hay cultura menor, que las formas de vida distintas no son defectos, sino alternativas.

Nos recuerdan que la historia no siempre la escriben los poderosos y que, a veces, se transmite en susurros entre montañas, en canciones alrededor del fuego, en las huellas del ganado sobre el barro de la braña

Rescatar su memoria no es solo un acto académico, es una forma de entender que toda cultura merece ser contada con respeto, y que el pasado puede servirnos de guía para construir un presente más justo, más diverso y más consciente.

Espero que este artículo sobre los vaqueiros te haya introducido en una de nuestras culturas más apartada y olvidada.

Para la elaboración de este artículo he utilizado IA, no obstante le he dado forma al mismo usando «mi tono» habitual.

Todas las imágenes del artículo son propias.

Espero tus comentarios

Otros enlaces de interés

Museo Vaqueiro de Asturias, turismo.es

Las rutas vaqueiras, asturias.com

Otros de mis artículos que te pueden interesar:

Bulnes, el carácter de los Picos de Europa

Jovellanos, retazos de la persona que todos llevamos dentro

El otoño y sus colores en Asturias

Bandujo viaje al medievo asturiano

Luarca cuatro crónicas de un pueblo

La ciudadela de Celestino Solar, vivir en un patio

Las capillas de las almas en pena o refugios para creyentes


Si crees que este artículo puede ser útil ¡¡¡ compártelo !!!

Deja un comentario

El responsable de los datos incorporados en tu comunicación es José Luis Tejedor López, dichos datos se utilizarán exclusivamente para responder a tus comentarios.

Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos de este formulario así como el derecho a presentar reclamación ante una autoridad de control.

En la política de privacidad de esta página encontrarás información adicional sobre la recopilación y el uso de tu información personal por parte de asturiasconencanto.com, incluida información sobre acceso, conservación, rectificación, eliminación, seguridad y otros temas de tu interés.

Resumen de privacidad
Asturias con encanto

Esta web utiliza cookies para poder ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a mi web o ayudar a mi equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa me permite mejorar mi web.