Los refugios para creyentes llamados capillas de las almas en pena, o también capillas de ánimas, es una de esas creencias religiosas profundamente arraigadas en Asturias durante siglos y que, a día de hoy, aún perduran.
Su función es guarecer y dar refugio al creyente, de una de las figuras más siniestras de la mitología tradicional asturiana.
Hablo de la Güestia también conocida como la Santa Compañía o Santa Compaña.
En este artículo te acerco a esta procesión nocturna de almas en pena que es preferible no ver….
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Indice del Artículo
Una aproximación a la Guestia, «andad de día que la noche es mía»
Gonzalo Feito
Gonzalo Feito, era de origen vaqueiro además de pagano y un poco progresista aunque, por miedo al «que dirán» a lo desconocido y al «mas allá», fingía ser cristiano practicante.
De hecho se aburría enormemente en aquellas tardes de domingo en que, más por obligación que por devoción, iba a la misa de las siete de la tarde, en la iglesia de su pueblo.

Y es que en la primera década del siglo XX era difícil ser «progresista» viviendo en un pueblo, y no perteneciendo a una familia «pudiente».


A la salida de misa
Y fue a la salida de una de esas misas de siete, en invierno que cae la noche a media tarde, volviendo hacia su casa en las afueras del pueblo y sin alumbrado alguno, que transcurrió lo que os voy a contar.
Gonzalo caminaba hacia su casa a oscuras, buen conocedor del camino, cuando se fijó en una luz allá al fondo del camino, a la altura del cementerio y al lado de una pequeña ermita abandonada.

Será un caminero, un arriero o un peregrino que utiliza una antorcha para alumbrarse, y que viene a pedir posada en el pueblo, pensó.
La intuición
A medida que se acercaba a la luz crecía en él un sentimiento de extrañeza ya que no le cuadraba la luz con el posible caminante.
Era una luz que cambiaba de forma y por momentos parecía alargarse y además parpadeaba como emitiendo destellos, más largos, más cortos…., tal que una vela.
Por añadidura, había cesado todo ruido en el entorno, no se oían los habituales ladridos de perros ni cantos de mirlos al oscurecer, había un silencio sepulcral y se estaba levantando un fuerte viento.
Un gato pasó al lado de Gonzalo huyendo despavorido lo cual no le dio «buena espina»

Incluso el cielo parecía soltar su «furia luminosa» sobre la tierra como no queriendo dejar paso al ocaso.

La precaución
En un momento dado y por precaución, Gonzalo se detuvo a la altura de un crucero (Cruz que existe en muchos cruces de caminos, con origen en dogmas cristianos) que había a la salida del pueblo.
Existe la creencia de que dichos cruceros protegen a los cristianos creyentes de las manifestaciones demoníacas y de seres vinculados al mal y por eso, a día de hoy aun perduran en muchos pueblos.

La visión
A medida que la luz se acercaba a él se dio cuenta de que era una hilera de personas que avanzaban como si fueran en procesión.
Había oído hablar de la «güestia» o procesión de almas en pena pero él no creía en nada de eso.
No obstante, por prudencia, trazó un círculo en el suelo de tierra con su zapato alrededor del crucero.
Y sin saber que hacer, se abrazó al crucero y comenzó a rezar alguna de las oraciones que oía los domingos en la iglesia.
Gonzalo pudo observar que la Güestia estaba formada por muchas «personas» que vestían hábitos monásticos blancos y llevaban cubiertas sus cabezas con la caperucha propia de los monjes.

La observación
La procesión iba encabezada por uno de ellos que portaba un hueso humano encendido a modo de cirio y entonaban un cántico que decía «andad de día que la noche es mía».
El resto llevaban el atuendo que emitía luz propia, y alguno de ellos movía una campanilla que sonaba como desde ultratumba.
Al llegar a la altura del crucero, observaron, durante unos segundos, a Gonzalo mientras entonaban una especie de cantos fúnebres.

El desenlace
Gonzalo sorprendido, se sintió aliviado, cuando la procesión paso de largo en dirección al pueblo y pensó que aun no había llegado su hora.
Y acto seguido corrió velozmente hacia su casa como «alma que lleva el diablo».

Al día siguiente supo que «Paco el de Tomasa», un vecino del pueblo había muerto esa noche.

Esta historia (u otra parecida), aunque no es real, podría ser relatada por personas o habitantes de muchos pueblos de Asturias.
La Güestia, Santa Compaña o Procesión de almas en pena
Cómo actúa
La Güestia es uno de los seres más siniestros de la mitología asturiana.
El nombre de Güestia se cree procede de hueste (ejército) e identifica a un ejército de demonios y ya fue mencionada por Gonzalo de Berceo en sus poemas allá por el siglo XIII.
Otros autores mencionan la Güestia como procesión de almas en pena que aparecen saliendo de tierra santa como cementerios o iglesias.

También suelen iniciar su ronda en ermitas, monasterios o conventos (generalmente en ruinas o abandonados).


Y la procesión se pasea en busca de un penitente a quien «llevarse al otro mundo» hasta que lo encuentran.
Y vuelven con el nuevo miembro para desaparecer en el lugar por el que han aparecido.
Habitualmente andan de noche y se llevan al caminante con el que se encuentran salvo que, por alguna circunstancia, éste no reúna los requisitos adecuados para ello.
Ver a la Güestia es un augurio de muerte.
La procesión está formada por almas en pena que aun están en el purgatorio y deben aportar «otras almas» para conseguir ellos su pase definitivo para «el más allá».

Como ya mencioné en la historia de Gonzalo Feito, está formada por un número indeterminado de almas que visten una especie de sudario blanco que emite luz.
Van dirigidos, a la ida, por el alma que tras aportar un nuevo miembro tendrá su pase definitivo al más allá y portan velones encendidos que también pueden ser faroles e incluso huesos humanos ardiendo.
Ese nuevo alma aportado (el vivo que morirá esa noche) comandará, a la vuelta, la procesión de «no muertos«.
Algunos de sus miembros también llevan campanillas que hacen sonar y emiten cánticos como:
«andad de día que la noche es mía» o «cuando nos éramos vivos andábamos a estos higos, ahora que somos muertos andamos a estos huertos«.
Donde guarecerse de ella
Aunque es una creencia arraigada a muchos territorios ha echado especialmente raíces en Asturias y Galicia y recibe otros nombres dependiendo del lugar.
Puedes también oír hablar de la Güestia como Santa Compaña, Santa Compañía, Mala Gúeste, Bona Xente, Estantigua o Guáspida por citar algunos.
Si te la encuentras será fácil que te lleve, no obstante la casualidad de que no esté interesada en ti o bien algunas «estratagemas» pueden hacer que te libres.
Ejemplos de esto es trazar un círculo en el suelo que no atravesarán, guarecerse en el entorno de un «crucero» o también llevar colgados del cuello unos escapularios.
Pero lo más seguro sería refugiarse en las llamadas «capillas de almas en pena o de ánimas» que existen en muchos pueblos.

Las capillas de las almas en pena o de ánimas
Para la mayor parte de las personas, las capillas de las almas en pena o de ánimas pasan desapercibidas, y ello porque en la actualidad no se presta demasiada atención a nuestros «seres mitológicos».
Estas capillas pueden ser simples ofrendas que se realizan en los caminos, en los «cruceros» de los cruces de caminos, o pequeños altares que se establecieron por creyentes en esos caminos, para orar y pedir limosna.
Pero hay lugares en donde se han edificado alrededor de esos pequeños altares toda un pequeña construcción dándole forma de capilla para proteger el altar de la intemperie.

Y además de para la oratoria habitual de los creyentes, están ahí para protegerse de los seres demoníacos como la Güestia, entre otros.
Muchas de estas capillas de ánimas han sido construidas por creyentes de los pueblos, y otras lo han sido por la iglesia (por aquello de que aportan limosnas entre otras cosas).
Están diseminadas por todas Asturias en mayor o menor número pero, es especialmente llamativo, el número de ellas que existen en el municipio de Villaviciosa.
Sin embargo hay que decir que estas capillas están empezando a caer en el olvido debido a varios motivos entre los que destacan los robos de los cepillos (limosnas) y las pintadas y actos de vandalismo.
Así que no resulta extraño ver muchas de estas capillas abandonadas y en franco deterioro.
Monte Cubera
Y es en los pueblos rurales del municipio de Villaviciosa y más concretamente en el entorno del monte Cubera donde se pueden observar muchas de ellas.

Se llama monte Cubera a un conjunto de pequeñas montañas de poca altitud al sureste de Villaviciosa capital, desde las que se pueden observar preciosas vistas de todo el concejo.


Es ahora, monte Cubera, un lugar de disfrute para los habitantes del municipio pero, históricamente, ha sido relacionado con la brujería y los aquelarres.
Dicen las leyendas del lugar que hay cuevas por todo el monte en las que se celebraban ritos de iniciación a la brujería, y en las que se conservan «tesoros escondidos».
También se dice que en su interior existe un lago subterráneo que filtra el agua a través de manantiales por toda la zona.
Así que no resulta extraño que en los pueblos de su entorno hayan surgido capillas de ánimas.
Las capillas de las almas en pena: Grases
Grases es una parroquia de Villaviciosa, situada al suroeste del municipio, a unos 5 km. de la capital del concejo.
Se llega desde Villaviciosa capital por la carretera AS-380 y desviándose a la derecha por la carretera VV-10 que lleva a Grases.
Es, de las capillas que describo, la que se encuentra más alejada del entorno de monte Cubera.
Procede destacar en esta parroquia su iglesia dedicada a San Vicente.


Además en Grases confluyen el camino de Santiago del Norte o de la Costa y el camino a pie de Gijón a Covadonga.


En la salida de Grases de abajo dirección Villaviciosa está situada la capilla de las almas en pena o de ánimas.
Te dejo su geolocalización

Su construcción data de 1891 y en su interior se puede observar un cepillo para limosnas y un cuadro que representa a Jesucristo en la cruz con la Virgen María y San José.

El cuadro tiene en su parte inferior representaciones de «almas consumiéndose en el purgatorio»

Las capillas de las almas en pena: Breceña
Breceña se encuentra a poco más de siete km. de la capital del municipio y se accede a este pueblo desde Villaviciosa capital a través de la comarcal AS-332, hacia el sureste, al igual que a Sietes.

Tiene una bonita iglesia dedicada a San Pedro y para llegar a la capilla de las almas en pena o de ánimas nos orientamos por el edificio de las escuelas, ya que la capilla se encuentra a poco más de 50 metros del mismo.

Te dejo la geolocalización de la capilla de almas en pena
(en la geolocalización aparece un indicador de la capilla que no es correcto, la capilla es la pequeña que está a su derecha)

Esta capilla está mejor conservada que la anterior, revocada en su parte exterior frontal de piedra natural.

Posee también una verja para preservar el interior en el que hay 2 cuadros de la virgen del Carmen con el niño en brazos.
Uno de ellos está hecho en mosaico, y en el otro se observan, como en las anteriores capillas, almas en pena a los pies de la imagen.



En el interior de la capilla hay siempre varios ramos de flores naturales, que son ofrendas de los creyentes y no he visto cepillo para limosnas.

Las capillas de las almas en pena: Sietes
Qué ver en Sietes
Sietes está (hablando del concejo de Villaviciosa) en «donde Cristo perdió la alpargata», pero merece la pena la excursión hasta allí en un día bueno.
Está en el sureste del municipio ya en los límites con los concejos de Cabranes y Piloña (Infiesto) y se encuentra también en el camino a pie de Gijón a Covadonga.

Dista casi diez km. desde la capital del concejo y se llega a Sietes, desde Villaviciosa capital, a través de la carretera AS-332.
Desde Sietes hay unas estupendas vistas del paisaje ya que se encuentra a unos 425 metros de altitud y, por su arquitectura recuerda a uno de esos pueblos medievales.



Es de destacar su iglesia renacentista dedicada a San Emeterio, declarada bien de interés cultural y datada en 1555.




Hay otro edificio interesante que es su antiguo casino, construido por emigrantes retornados de Cuba.


Sietes se hizo famoso hace años por la presentación que hizo Microsoft en el pueblo de su windows siete.
Pero Sietes es, sobre todo, el pueblo de los hórreos del municipio de Villaviciosa, hórreos que son comunales en su mayoría y que se conservan a duras penas.







La capilla de las almas en pena
La capilla de las almas en pena o capilla de ánimas de Sietes se encuentra entre la iglesia y el casino.

Te dejo su geolocalización
Tiene su reja, 2 soportes para «velones», cepillo para limosnas y al fondo un cuadro-mosaico representando a la virgen con el niño que está flanqueada por dos ángeles.
A sus pies tiene unos personajes que pudieran representar almas en pena.



El cuadro parece haber sido donado por un devoto llamado José Otero según reza en él.
El estado de conservación de esta capilla es pésimo, quizás la peor de las que he visto, lo cual contrasta con lo bonito que es el pueblo.
Demasiada vegetación en su entorno que debería ser eliminada, y que produce humedades en la capilla.



En resumidas cuentas
Pues llegados a este punto del artículo espero que os haya gustado.
He tratado de transmitir un concepto diferente de las capillas de almas en pena o capillas de ánimas.
Cuando alguien ve una de ellas sin saber lo que realmente es, piensa únicamente en la devoción a la virgen, a Jesús, a los santos o a la iglesia (que también lo son, sobre todo en lo que respecta a las limosnas).
La idea que yo transmito es más profunda, es la de un refugio para los creyentes o no creyentes ante las manifestaciones demoníacas, en este caso de una figura de la mitología pagana asturiana como lo es la Güestia.
Todas las imágenes de este artículo son propias a excepción de la representaciónes de la Güestia que han sido generadas con IA.
Otros enlaces de interés
Las capillas de ánimas en el concejo de Villaviciosa (artículo de Juan Pedrayes)
Villaviciosa quiere conservar su alma. La nueva España
La lúgubre Santa Compaña. National Geographic
Otros de mis artículos que te pueden gustar
El Rey Pelayo y la batalla de Covadonga contada por él mismo
La sidra natural, el espíritu de Asturias
Asturcón, el caballo definitivo