La leyenda de la mora del castillo de Soberón es una adaptación a la creencia popular de algo que pudo suceder en la sierra del Cuera hace siglos.
La misma se ha hecho célebre entre los habitantes de los concejos de esta comarca, y se transmite de forma oral, de abuelos a nietos, en la mayor parte de los pueblos de esa zona del oriente asturiano.
No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema
Pepu Tejedor
Una comarca es un territorio que se identifica por determinadas características físicas o culturales.
La Comarca del Cuera se refiere a la zona del oriente de Asturias atravesada por la sierra del Cuera, sierra cercana y paralela a la línea de costa, situada entre los ríos Sella y Deva-Cares.
Los concejos que conforman esta comarca son Llanes, Ribadedeva (Colombres), Cabrales y Peñamellera Alta y Baja.
Te dejo su geolocalización:
Indice del Artículo
La leyenda
El susurro de la montaña
Dicen los pastores que, cuando la niebla baja desde el Pico Soberón y se cuela entre los hayedos de la Sierra del Cuera, se oyen voces…
No son ecos del viento, ni graznidos de cuervos, son lamentos primitivos, palabras en lenguas que ya no se hablan.
Algunos aseguran haber visto una figura femenina, vestida con ropajes de otro tiempo, caminando entre las rocas como si buscara algo perdido.
Esa figura es la mora del Soberón, y su historia comienza mucho antes de que los cristianos reconquistaran estas tierras, cuando el castillo del Cuera dominaba los valles y los moros aún soñaban con Al-Ándalus.
El castillo invisible
En lo alto del Pico Soberón, donde en la actualidad solo hay peñas y silencio, se alzaba un castillo de piedra blanca, que brillaba con la luz del amanecer.

No era visible para todos ya que solo quienes eran puros de corazón o estaban destinados a sufrir por amor podían verlo.
El castillo pertenecía a un noble moro llamado Al-Mansur, señor de las tierras entre Llanes y Cabrales, que era sabio, justo, y temido por sus enemigos.

Pero lo que con más celo guardaba el moro era a su hija, Zahira.
Zahira era como la luna sobre el Cantábrico, hermosa, distante, y rodeada de misterio.
Tenía los ojos del color del musgo húmedo y la voz suave como el agua que corre por los arroyos.
Y aunque vivía encerrada en el castillo, soñaba con el mundo más allá de las montañas.

Su único contacto con el exterior eran algunos escritos que le traía su «aya» o cuidadora y las canciones que, desde la torre del castillo, escuchaba a los pastores cuando, desde los valles, cantaban al caer la tarde.
El encuentro
Una tarde de verano, mientras Zahira paseaba por los riscos del Soberón, vio a un joven cristiano que recogía plantas medicinales.

Se llamaba Rodrigo, y era hijo de un curandero de Purón, pueblo cercano a Llanes.
Rodrigo no era noble ni guerrero, pero tenía el don de entender a la naturaleza.

Cuando sus ojos se cruzaron, el tiempo pareció detenerse.
Ella no gritó ni huyó y él no se arrodilló ni pidió perdón, simplemente se miraron.
Y fluyó la energía entre ellos…

Durante semanas, Zahira bajaba en secreto al bosque, y Rodrigo la esperaba.
Hablaban de estrellas, de hierbas, de sueños…
Él la enseñó a hablar en latín, ella le recitaba versos en árabe.
El amor creció entre ellos como crecen las flores en las grietas de las rocas… sin permiso, pero con fuerza.
El juramento
Pero Al-Mansur pronto sospechó… la niebla del Soberón le trajo rumores, y los cuervos le susurraron nombres.

Enfurecido, encerró a Zahira en la torre más alta del castillo y juró que ningún cristiano volvería a pisar sus tierras.
Pero Zahira no lloró y, durante la noche, escribió una carta con su sangre y la escondió en una piedra del camino que Rodrigo solía recorrer.
Rodrigo la encontró y con el corazón ardiendo, subió al castillo.

No llevaba armas, solo palabras.
Al-Mansur lo recibió con desprecio, pero Rodrigo habló con tal pasión que el viejo moro dudó.
Zahira, desde su torre, cantó una canción de amor que hizo temblar a las piedras.

Su padre Al-Mansur, vencido por el poder del amor que percibió, aceptó con tan solo una condición:
Si Rodrigo lograba sobrevivir una noche entera en el monte Soberón, sin fuego ni compañía, y sin ser devorado por los espíritus de la montaña, podría casarse con Zahira.
La noche del juicio
Esa noche, Rodrigo subió al pico con el corazón firme.
La niebla lo envolvió, los lobos aullaron, y las sombras danzaron, pero él no tembló.

Cantó las canciones que Zahira le había enseñado, y las rocas lo escucharon.
Al amanecer, seguía vivo…
Al-Mansur cumplió su palabra.
Pero justo cuando Zahira y Rodrigo iban a unir sus manos, el cielo se oscureció…
Un ejército cristiano, ajeno al pacto, ajeno al amor, ajeno a todo, y ofuscado por la ira de la recién iniciada reconquista atacaba el castillo.

En el fragor de la contienda Al-Mansur cayó defendiendo su honor y Zahira resultó herida.
Rodrigo, desesperado, la llevó al pico, donde la niebla era más densa.

Allí, Zahira le pidió que la dejara… “Mi alma está ligada a esta montaña», le dijo, «si me amas, no me busques más… si algún día el mundo olvida el odio, volveré»…
Rodrigo nunca volvió a ver a Zahira, el castillo desapareció y únicamente quedó el pico Soberón… y esta leyenda que hoy te cuento.
El eco eterno
Alguna veces, los montañeros que suben al Soberón dicen que, si el viento sopla desde el este, se oye una canción en árabe.
Algunos aseguran haber visto una figura femenina entre la niebla, con los ojos del color del musgo.
Y hay quien afirma que, en ciertas momentos, el castillo vuelve a aparecer en la cima, solo por un instante, pues el amor verdadero no muere… tan solo se transforma en leyenda.

En resumidas cuentas
En resumidas cuentas, te he acercado a la leyenda de la mora del Soberón con toda la carga de amor que conlleva.
No es demasiado conocida en nuestra región salvo en la comarca del Cuera, aunque forma parte ya desde hace mucho tiempo de la mitología y las creencias de Asturias.
Confío en que te haya gustado y entretenido.
Espero tus comentarios
Para la realización de este artículo he utilizado IA, tanto para las imágenes como para el texto, dándole no obstante «mi habitual tono personal».
Otros enlaces de interés
Cuatro leyendas que vivir en Asturias, migijon.com
La sierra del Cuera, aytopenamelleraalta.es
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Interesante, me encantan las leyendas. Sigue indagando es bueno que no se pierdan y olviden
Muchas gracias por tu comentario Maite, desde luego que lo haré… nuestra región y su cultura legendaria se lo merecen.