La Costa Verde, el litoral asturiano que genera identidad

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La Costa Verde es el nombre turístico que, desde hace más de 50 años, se le ha dado a la costa de Asturias.

Fue una iniciativa institucional y publicitaria de finales de los años 60 del siglo pasado para denominar a todo el litoral asturiano bañado por el mar Cantábrico.

En este artículo te planteo una visión de la Asturias costera, realizada en narrativa literaria, algo de realismo mágico suave y sensibilidad paisajística.

No pretendo darte una relación exhaustiva de datos, solo quiero encender en ti la chispa de la curiosidad por este tema

Pepu Tejedor

Al filo del norte

La Costa Verde o costa asturiana siempre ha sido un borde vivo, abierto hacia el norte, una frontera que no separa, sino que une.

Mucho antes de que existieran los pueblos marineros, la costa asturiana era un territorio de tránsito y protección.

Las primeras comunidades humanas encontraron en sus acantilados y ensenadas un lugar donde asentarse, aprovechando cuevas naturales y zonas elevadas para observar el horizonte.

Costa verde asturiana, vista hacia el oeste

En lugares como Peña Tú o los alrededores de Buelna, en el concejo de Llanes, las huellas prehistóricas revelan que este litoral ya era un espacio simbólico.

Allí se realizaban rituales y se establecían rutas entre la montaña y el mar.

Desde Castropol, hasta Ribadedeva, el litoral se despliega como una sucesión de acantilados, playas, rías, pedreros… y pueblos que parecen haber nacido del diálogo constante entre tierra y agua.

Costa verde asturiana

No es un territorio que se pueda recorrer con prisa: exige pausa y escucha y dejar que el viento nos traiga historias que no figuran en ningún libro.

Quien camina por este borde siente que la costa asturiana no es solo geografía, sino carácter.

Vista de la isla de La Deva desde San Esteban de Pravia
La isla de La Deva, isla mágica para la mitología celta…

Aquí, la luz cambia con una rapidez casi escénica, los tonos del cielo cambian en cuestión de minutos, y cada curva del paisaje parece guardar una confidencia.

La costa actua como frontera natural, pero también como vía de comunicación.

Barcos mercantes fondeados en la bahía de Gijón
Barcos mercantes fondeados en el entorno del puerto del Musel en Gijón, a la espera de atraque

La Costa Verde es un escenario donde la naturaleza actúa sin descanso, y donde el ser humano ha aprendido a convivir con esa intensidad sin intentar domesticarla del todo.

Costa verde asturiana, en la zona de Lastres
Entre la neblina matinal, la costa, detrás las colinas costeras y al fondo la cordillera

Los primeros pobladores entendieron que el Cantábrico no era solo un límite: era una puerta hacia otros mundos.

Pueblos que miran al horizonte

El dominio del territorio

Durante la Edad del Hierro, los castros costeros se convirtieron en puntos estratégicos que fortificaron para controlar el territorio y vigilar posibles incursiones.

En Asturias hay catalogados entre 250 y 300 castros o poblados fortificados de la Edad del Hierro y época romana.

Se estima que el número total con evidencias arqueológicas podría ser bastante mayor.

Estos castros no eran solo defensas: eran centros de vida, comercio y organización social.

Excavaciones en el castro astur de la Campa de Torres en Gijón
Excavaciones en el castro astur de la Campa de Torres en Gijón, a la vera del Cantábrico dominando el horizonte

La costa ofrecía recursos esenciales: pesca, marisqueo, rutas de intercambio y una posición privilegiada para observar movimientos enemigos.

Los «castreños» desarrollaron una relación íntima con el paisaje, adaptando sus construcciones a la topografía y aprovechando cada pliegue del terreno.

Excavaciones en el castro astur de la Campa de Torres en Gijón
Fíjate el aprovechamiento del terreno, en la zona alta la muralla y en la zona baja el foso que servía de protección previa a la muralla.
Entre medias un espacio llano donde resultaba fácil abatir al enemigo

La romanización

Con la llegada de Roma, la Asturias costera experimentó una transformación profunda.

Los romanos no solo explotaron los recursos mineros del interior sino que también utilizaron el litoral como vía de abastecimiento y comunicación.

Excavaciones en el castro astur de la Campa de Torres en Gijón
La romanización aprovechó los castros astures mayoritariamente los situados en la costa.
En la imagen puedes ver una reconstrucción en el castro gijonés de la Campa de Torres de una vivienda astur de forma circular que dio paso a la vivienda cuadrangular de la romanización.

La romanización introdujo nuevas técnicas de pesca, salazón y comercio marítimo y dejó una huella duradera en la organización costera a futuro.

Los pueblos actuales

Los pueblos costeros de hoy en día en Asturias no se parecen entre sí, aunque compartan una misma raíz.

Cada uno tiene su propio ritmo, su propia manera de relacionarse con el entorno.

En Luarca, las casas blancas parecen escalonar la ladera como si quisieran acercarse al puerto sin perder la vista del conjunto.

Vista del puerto de Luarca en Asturias
Vista del puerto de Luarca

En Cudillero, las viviendas se agrupan en anfiteatro, formando un abrazo colorido que desciende hacia la plaza y el muelle.

En Lastres, las calles estrechas serpentean entre fachadas que conservan la memoria de generaciones de marineros.

Bajando hacia el puerto de Lastres en Asturias
Bajar al puerto de Lastres entre sus callejones es una auténtica experiencia

Pero más allá de la arquitectura, lo que define a estos pueblos es la sensación de pertenencia.

La gente vive con la conciencia de que el paisaje es parte de su identidad.

Vista del bajo Nalón en Asturias

No es raro escuchar historias transmitidas de abuelos a nietos.

Son relatos de grandes temporales, de barcos que regresaron contra todo pronóstico, de amaneceres que marcaron un antes y un después en la vida de alguien.

Embarcadero en El Castillo en Soto del Barco en Asturias

La costa asturiana es un territorio donde la memoria se conserva en la voz de quienes la habitan.

Acantilados, la verticalidad del carácter

Los acantilados son quizá la expresión más rotunda de la Asturias costera.

Casa al borde del acantilado en Luarca en Asturias
Casa al borde mismo de un acantilado
Playa salvaje y sin acceso en Asturias
La playa salvaje y sin acceso al pie del acantilado anterior donde cuelga la casa

No son simples paredes de roca: son monumentos naturales que revelan la historia geológica de la región.

En zonas como Cabo Vidío en Cudillero o el entorno de Buelna en Llanes, las formaciones rocosas muestran pliegues, estratos y cortes que parecen escritos en un lenguaje mineral.

Acantilados de la zona occidental de Asturias
Observa los acantilados al fondo de la imagen con su habitual «rasa costera» o «chano», zona llana previa al acantilado

Quien se detiene a observarlos siente que está ante un libro abierto, uno que narra millones de años de transformaciones.

La verticalidad de estos acantilados no intimida; más bien, inspira.

Acantilados de la zona occidental de Asturias
Acantilados de la zona occidental de Asturias

Desde arriba, el paisaje se extiende con una amplitud que invita a la contemplación.

Desde abajo, la roca se alza como una presencia que recuerda la fuerza del territorio.

Acantilados de la zona centro-oriente del litoral asturiano

En ambos casos, el acantilado actúa como un guardián silencioso, como un símbolo de resistencia.

Es imposible no sentir respeto ante su presencia.

Bufón en un acantilado en Asturias
Por toda la costa y especialmente en los acantilados de Ribadesella y Llanes hay cavidades o agujeros como el que te muestro en la imagen, excavados por la fuerza del mar durante miles de años… son los denominados «bufones» que, en marea alta y con marejada, lanzan el agua del mar a chorro… como un géiser

Playas que aparecen como revelaciones

Las playas de Asturias no son grandes extensiones uniformes: son más bien «hallazgos».

Muchas se esconden entre pliegues de roca y son poco más que continuación de los «pedreros», que a su vez no son más que «derrumbes» del acantilado.

Pedrero en la costa verde asturiana

Otras se abren en pequeñas bahías, y algunas solo existen durante unas horas al día, como si fueran criaturas que aparecen y desaparecen según su propio calendario.

Playa de La Griega en Colunga en Asturias
Esta es una de las muchas playas asturianas que desaparecen con la pleamar, la playa de La Griega en Colunga

Peñarronda, Barayo, Cuevas del Mar, San Antolín, La Franca… cada una tiene su personalidad, su atmósfera, su manera de recibir al visitante.

Playa de Barayo en el occidente asturiano

Lo más sorprendente de estas playas es su capacidad para generar intimidad.

Playa España en Asturias
Fíjate en el centro de la imagen, se ve a 2 personas y un perro paseando por una playa solitaria rodeada de altos acantilados

Aunque algunas sean conocidas y frecuentadas, siempre conservan rincones donde el silencio parece tener un peso especial.

Practicando surf en la playa de San Lorenzo de Gijón
Incluso en playas urbanas como esta se puede encontrar intimidad y relajación, como este surfista que se retira satisfecho

La combinación de arena, pradera y roca crea un paisaje que invita a la introspección.

Playa de Barayo en el occidente asturiano

No es raro que, quienes las visitan, sientan que han encontrado un lugar que les habla directamente, como si el entorno reconociera algo de ellos.

Playa salvaje en Asturias

Las rías asturianas, territorios donde el agua fluctúa a su antojo

Las rías asturianas son espacios donde el mar y la tierra dialogan sin prisa.

Básicamente una ría es la invasión del mar sobre un terreno bajo.

Ría del Eo en la frontera entre Asturias y Galicia
Atardecer en la ría del Eo

Se caracterizan por sus marismas, la gran influencia de las mareas y por acoger una rica biodiversidad, especialmente aves acuáticas y migratorias y peces que soportan esa mezcla de agua dulce y salada.

La ría de Villaviciosa, la más extensa y compleja, se abre como un estuario que cambia de rostro según la luz.

Vista de la ría de Villaviciosa en Asturias

Al amanecer, las marismas parecen un tejido vivo: juncos que se mecen, canales que serpentean y aves que trazan rutas invisibles sobre el agua en busca de alimento.

Aves alimentándose en bajamar en la ría de Villaviciosa en Asturias

Cuando la marea sube, la ría se ensancha y recupera su pulso salino; cuando baja, revela bancos de arena, lodos y estructuras vegetales, que muestran la arquitectura secreta del paisaje.

Desembocadura de la ría de Villaviciosa en Asturias
Desembocadura de la ría de Villaviciosa, al fondo la playa de Rodiles con monte Rodiles como «bastión»…

Más al occidente, la ría del Eo combina la amplitud de su estuario con la serenidad de un río que se acerca al mar sin perder su carácter.

Ría del Eo cerca ya de la desembocadura
Ría del Eo cerca ya de la desembocadura

Sus orillas alternan bosques, praderas y pequeñas aldeas que observan el movimiento del agua como quien sigue a una historia primitiva.

En días de calma, la superficie refleja montes y nubes con una precisión casi inmóvil; en días de viento, la ría se vuelve un espejo fragmentado.

Ría del Nalón a la altura de Muros del Nalón
Ría del Nalón a la altura de Muros del Nalón

Cada ría asturiana es un ecosistema en transición constante.

Ría de Navia en la zona de "la poza"
Ría de Navia en la zona de «la poza»

Las rías no solo conectan tierra y mar: también revelan cómo la naturaleza moldea el territorio con paciencia, creando paisajes que invitan a detenerse y mirar.

La Costa Verde como territorio cultural

La Asturias costera no es solo naturaleza, es también cultura.

Los faros, por ejemplo, son parte esencial del imaginario del litoral.

Faro en la costa asturiana

El de Cabo Peñas, con su presencia imponente, actúa como un punto de referencia para quienes recorren nuestra costa.

Faro de Peñas en Asturias
Imponente el faro de Peñas en Gozón

El de Cudillero o el de Tazones, más discretos, parecen una extensión natural de los pueblos.

Faro de cabo de Torres en Gijón
El faro de cabo de Torres en Gijón

Cada faro tiene su historia, su función, su manera de dialogar con el paisaje.

La mayor parte de ellos en activo, albergan también exposiciones, museos, muestras, generalmente de cultura vinculada al mar.

Faro de Ortiguera o de San Agustín en el municipio asturiano de Coaña
Faro de Ortiguera o de San Agustín en el municipio de Coaña.
Vigila el horizonte en la parte occidental de la desembocadura de la ría de Navia

Las sendas costeras también forman parte de esta cultura.

Vista de la playa de la Ñora en Gijón desde al senda peatonal
Senda de los miradores en Asturias

Caminos como la Senda del Cervigón, la ruta entre Llanes y Póo o los tramos del Camino de Santiago que bordean el litoral permiten recorrer la costa desde dentro, sintiendo cada cambio de luz, cada variación del terreno.

Vista del mar desde la senda del Cervigón en Gijón
Observa el contraste de tonalidades… frente al verde de la hierba, el gris tormentoso del cielo y el gris profundo y azulado, incluso verdoso, del mar… poco más que decir…

Son rutas que no solo conectan lugares, sino que conectan tiempos: caminar por ellas es recorrer la memoria del territorio.

Senda de los Miradores en San Esteban de Pravia en Asturias
Playa de Rodiles en Villaviciosa de Asturias

Y que decir de las ignitas que puedes ver a lo largo de infinidad de pedreros de toda la Costa Verde…

Aclarar que una «ignita» es una huella o señal de actividad fosilizada que dejó un organismo en el pasado sobre un sedimento blando que luego se convirtió en roca.

Pedrero en el litoral de la costa verde asturiana
A poco que te documentes puedes recorrer un pedrero y localizar huellas petrificadas de seres que vivieron hace millones de años, como es el caso de la playa de Merón por poner un ejemplo…
Museo del Jurásico de Asturias en Colunga
Caso de que no te convenza la opción anterior siempre te queda una visita al MUJA o Museo del Jurásico de Asturias, entre Colunga y Lastres

Recuerdo siendo niño, que un profesor del colegio nos llevó de excursión a un pedrero de Perán, en el municipio de Carreño.

Ese día volví a casa con un montón de pequeños fósiles… sintiéndome el crío más feliz del mundo…

Historias que nacen del viento

La Costa Verde es un territorio donde las historias parecen surgir de manera espontánea.

No es difícil imaginar relatos que nacen del viento, de las sombras, de la forma en que las nubes se desplazan sobre el horizonte o la luz que incide sobre el agua y la arena.

En algunos pueblos, se dice que hay días en los que el paisaje habla, en los que uno puede escuchar algo más que el sonido del entorno.

Costa asturiana en una mañana soleada

No es una afirmación literal, por supuesto, pero sí una metáfora que revela la relación profunda entre las gentes y el territorio.

Paseando la vejez por la playa

Hay quien asegura que en ciertos amaneceres, cuando la luz es especialmente suave, se puede sentir la presencia de quienes vivieron allí hace generaciones, no como fantasmas, sino como memoria viva.

La costa asturiana es un lugar donde el pasado no desaparece: se integra en el presente, se manifiesta en detalles, en gestos, en la manera en que la gente mira el paisaje.

Paseando por la playa en Asturias

Un litoral que transforma

La costa de Asturias no es estática sino que cambia.

Cambia con las estaciones, con el clima, con las mareas, con el paso del tiempo, incluso con la mirada de quien la observa… cambia.

Pedrero en una playa asturiana

Para algunos, es un territorio de fuerza; para otros, de serenidad…

Para muchos, es un lugar que invita a volver, una y otra vez, porque siempre ofrece algo nuevo.

Esa capacidad de transformación es quizá su rasgo más mágico y atractivo.

Charco en una playa de Asturias

No necesita artificios ni exageraciones: su magia es natural, cotidiana, profunda…

La costa verde es un territorio que acompaña, que inspira y que sostiene.

Barco fondeado en Asturias

Es un lugar donde la fuerza de la naturaleza y la cultura se entrelazan de manera inseparable.

En resumidas cuentas

Quien recorre la Asturias costera entiende que este litoral no es solo un borde geográfico: es un borde identitario.

Define a la región, define a su gente, define la manera en que se vive y se siente este territorio.

Es un espacio donde la memoria se conserva, donde la naturaleza se expresa con intensidad, donde cada rincón guarda una historia.

La costa asturiana no se explica: se vive… y quien la vive, aunque sea una sola vez, lleva consigo algo de ella para siempre… en su memoria.

Playa en la costa asturiana

Para la realización de este artículo he utilizado IA para el texto, dándole no obstante mi habitual «tono personal».

Todas las imágenes del artículo son propias.

Otros enlaces de interés

Asturias, una costa jalonada de playas y pueblos, turismoasturias.es

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